¿No habéis notado que, aunque es una visita de todos los años, siempre nos toma por sorpresa?

El calor ya está aquí, otra vez, y va a quedarse durante unos cuantos meses.

¿Hasta cuándo?

No me entendáis mal, me encanta el verano.

Pero lo cierto es que la extensión de mi estación preferida ya no se corresponde con los astros…

Según datos del Open Data Climático de la Agencia Española de Meteorología, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los veranos son cada vez más extensos y cálidos.

Y ahí están los datos: el verano se ha alargado en España, de media, unos 9 días por década, y ahora, en 2021,  abarca prácticamente 5 semanas más que a comienzos de los años 80 del siglo pasado.

Esto tiene sentido, además, y un sentido bastante preocupante, si pensamos en que los años más cálidos desde que se llevan registros se han registrado en el siglo XXI.

Como ya me conocéis, esto me hace pensar en dos cosas.

Primera, el cambio climático es una verdad como la copa de un pino.

Segundo: con temperaturas más altas y veranos más largos necesitamos, sí, cada vez más energía.

Por eso, hoy quiero dejaros unas ideas para que tengáis en cuenta a la hora de climatizar vuestras casas en este verano que comienza.

 

Si vais a comprar un aparato…

La “estrella” de la climatización del verano es, por supuesto, el aire acondicionado, ya sea en la oficina o en nuestras casas.

Si vais a optar por comprar un aparato (o cambiarlo, una decisión bastante común por estas fechas), es recomendable tener en cuenta algunas cosas.

La primera opción es pensar si a lo mejor conviene adquirir un aparato de uso doble, esto es, una bomba de calor, que sirve tanto para la climatización en verano como en invierno.

Naturalmente, antes de decidiros tenéis que pensar en las necesidades de vuestros hogares. Si vuestros pisos, por ejemplo, no están convenientemente aislados, o no contáis con un buen sistema de calefacción, quizá os convenga solucionar dos cuestiones al mismo tiempo y optar por la bomba de calor.

Las bombas de calor han mejorado mucho en prestaciones y eficiencia en los últimos años, y son realmente una buena alternativa a considerar.

Una vez que os hayáis decidido, el otro tema que hay que considerar es el tamaño del equipo, esto es, la potencia de la máquina. Existen varias herramientas online que permiten saber, aproximadamente, la potencia en frigorías del aparato según los metros cuadrados de la habitación o habitaciones que necesitáis climatizar.

Tercero, el rendimiento o eficiencia energética, que mide, precisamente, la capacidad que tiene el aparato de generar sus prestaciones con el mínimo consumo de energía posible. Ya sabéis que el etiquetado energético cambió en marzo, os hablé del cambio aquí y en este vídeo lo tenéis explicado sencillamente:

Los equipos domésticos de aire acondicionado más eficientes producen las mismas frigorías (y/o calorías, en el caso de la bomba de calor) que los menos eficientes, pero, y esto es lo fundamental, consumen menos energía, un menor consumo que se traducirá en un ahorro importante.

En todo caso, aunque Internet y los comparadores online nos han acostumbrado a hacerlo todo por nuestra propia mano, para acertar en vuestra decisión de compra lo mejor es dejarse aconsejar por un profesional o una empresa instaladora autorizada.

 

Cuando ya se tiene el aparato de aire acondicionado

Si vais a compraros el aparato, o, de hecho, si ya lo tenéis, el mantenimiento es importante.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE, que ha sido actualizado hace poco y del que os hablé aquí hace poco, indica las periodicidades de mantenimiento para los equipos de aire acondicionado (que van desde cada 4 años en las viviendas con potencia térmica inferior a 12 kW, la mayor parte de los casos, a la revisión mensual en locales de todo tipo con potencia térmica superior a 70 kW).

Una sencilla operación de mantenimiento, como limpiar el filtro de la unidad interior, quitando la carcasa, también mejorará la eficiencia de vuestros equipos.

Y, claro, el uso del día a día es igualmente importante, no solo para hacer un uso adecuado del aparato, sino también para ahorrar energía.

Me estoy refiriendo, claro, a la temperatura.

Estoy segura de que a veces entráis en casas o tiendas donde literalmente os ponéis malos con el frío. Y es que en la elección de la temperatura del aire acondicionado debe tenerse en cuenta no solo lo que estemos haciendo en la habitación, sino también la diferencia de temperatura con el exterior, para evitar choques térmicos o diferencias bruscas de temperatura que terminen en enfriamientos y resfriados.

Vamos, que hay que evitar seleccionar una temperatura excesivamente baja. Sobre todo a la hora de poner en marcha el aire acondicionado, ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal no enfriará la casa más rápido (en realidad, provocará un consumo excesivo e innecesario).

Idealmente, 26 grados son suficientes para estar a gusto.

Además: vestir cómodos y frescos, beber agua de forma habitual, ventilar bien la vivienda o la oficina, evitar mantener puertas o ventanas abiertas, o, un clásico, utilizar el ventilador, preferentemente de techo, son hábitos que contribuyen a mejorar nuestra sensación de confort, a consumir menos energía, y a estar mejor en estos días tórridos de verano que se acercan (o, que en algunos sitios de España, ya han llegado).

Si vuestra casa lo permite por su orientación, ventilar con el frescor de la mañana y después protegerse del sol bajando toldos y persianas,  puede ayudar a no poner en marcha el aire acondicionado (o a ponerlo menos tiempo, ahorrando, así, energía).

Cuando todos nuestros edificios estén construidos con criterios adecuados, o cuenten con unos materiales aislantes que disminuyen la entrada de calor del exterior y mantienen la temperatura del interior, nuestro consumo de energía para climatización (tanto en verano como en invierno) sin dudas disminuirá drásticamente.

Mientras tanto, ya sabéis:

  • si vais a comprar un aparato de aire acondicionado, que sea el adecuado a vuestras necesidades y eficiente energéticamente, es decir, el de letra A en el etiquetado energético;
  • una vez que lo compréis, o si ya lo tenéis, hay que mantenlo adecuadamente;
  • una temperatura a 26 grados es suficiente para estar a gusto en casa o en la oficina.

 

Por cierto, que no se me olvide: en la Guía de la Energía del IDAE podéis encontrar muchos trucos y recomendaciones, también de climatización. La puedes consultar aquí.

¡Hasta la próxima semana, y que disfrutéis del verano que comienza!