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16 Nov 2018

Todos dejamos huella… de Carbono

Todos tenemos claro en mayor o menor medida que estamos generando un enorme impacto en el planeta, una huella, o más bien un pisotón, que estamos dejando por todas partes.

Para conocerlo con más exactitud, el concepto de huella ecológica mide la superficie necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano y para absorber los residuos que genera.

Si consumimos más de la cantidad disponible, generamos un “déficit ecológico” y la huella crece. Si es así, el consumo se basa en recursos de otros territorios y/o de generaciones futuras.

Unido al concepto de huella ecológica, el de huella de carbono pretende concienciar a la ciudadanía del impacto de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero en el cambio climático, medidas en gramos de dióxido de carbono (CO2). El mensaje es claro: a más emisiones de CO2, más cambio climático.

Los conceptos de huella ecológica y huella de carbono sirven también para recordarnos las diferencias y actuar donde más huella se genera. Y es que no todos dejamos la misma huella, ni como personas, ni como empresas, ni como países. La media estadística dice que si yo como un pollo y mi vecino no, habremos comido medio pollo cada uno.

La media de la huella ecológica global nos dice que nos estamos “comiendo” entre todos un planeta y medio, de la misma manera que la huella ecológica media en España nos dice que nos estamos “comiendo” entre todos tres Españas y media.

Pero si todas las personas del mundo viviéramos como un ciudadano medio de Emiratos Árabes Unidos o de Estados Unidos, necesitaríamos más de cuatro planetas y medio, mientras que si todos viviéramos como un ciudadano medio de la India, utilizaríamos menos de la mitad del planeta.

Otra idea que os quiero destacar, porque muchas veces no nos damos cuenta, es que todas las actividades que realizamos tienen huella de carbono, aunque algunas tienen más que otras. Os señalo a modo de ejemplo cuánto CO2 emitimos en siete acciones que hacemos en nuestra vida cotidiana, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Comisión Europea (CE):

  1. Conducir un coche: 72.000 gramos en un viaje desde Madrid a Barcelona (624 kilómetros).
  2. Refrescarnos con el aire acondicionado: entre 520 gramos y 3.250 gramos por hora.
  3. Lavar la ropa en la lavadora: entre 325 y 1.950 gramos por hora.
  4. Calentar un alimento con el microondas: entre 455 y 1.365 gramos por hora.
  5. Utilizar el ordenador: entre 52 y 234 gramos por hora.
  6. Ver la televisión: entre 52 y 195 gramos por hora.
  7. Encender una bombilla de 60 W: 39 gramos por hora (si utilizáramos una de bajo consumo equivalente, emitiríamos 7 gramos por hora).

 

Cómo podemos reducir nuestra huella de carbono

De nosotros, de nuestras decisiones en el día a día, depende que reduzcamos nuestras emisiones de CO2 para que nuestra huella de carbono sea menor. En este sentido, podemos hacer más de lo que pensamos para emitir menos CO2, y no solo eso, de paso para ahorrar dinero y contribuir a vivir en un entorno más ecológico y saludable en nuestras ciudades:

  • Dejar el coche privado y practicar una movilidad sostenible: Hacer uso todo lo que podamos del transporte público, de la bicicleta, y si no es posible, al menos compartir vehículo.
  • Convertir nuestra vivienda en un edificio neutro de carbono: El uso de ventanas de doble acristalamiento, la mejora de la envolvente térmica del edificio, la instalación de calderas de biomasa, el uso de bombillas de bajo consumo y electrodomésticos de alta eficiencia energética (A+ y superiores), etc. son medidas que contribuyen a disminuir el consumo energético, a ser más eficientes, y con ello a reducir las emisiones de CO2.
  • Consumir energía renovable, que no emite CO2: Podemos instalar en casa un sistema de autoconsumo solar o contratar alguna de las cada vez más numerosas empresas comercializadoras de electricidad 100% verde.
  • Seguir una dieta baja en carbono: De la misma manera que nos aconsejan llevar dietas bajas en sal o en azúcar por sus efectos nocivos para la salud, reducir alimentos que producen altas emisiones de CO2 beneficia la salud del planeta – y la nuestra en definitiva-.Y es que los alimentos son responsables de, al menos, el 20% de los gases de efecto invernadero. Para ello, hay que reducir en lo posible el consumo de los alimentos que necesitan más energía o recursos naturales, como la carne; que requieren de un complejo envasado (¡Pongamos stop al sobreempaquetado de plástico!); o que se transportan desde lejos. En este sentido, un alimento no es precisamente ecológico si viene de lejos y empaquetado en plástico, por mucho que lleve una etiqueta “eco”.

    Por ello, es mejor apostar por los productos de “kilómetro cero”, es decir, elaborados y comercializados cerca nuestro, y que por ello reducen las emisiones de CO2.

  • Llevar un consumo responsable y sostenible: Para ello tenemos que poner en práctica “las tres erres”, es decir, primero y sobre todo Reducir, consumiendo solo lo necesario, no dejándonos llevar por modas y evitando los productos de usar y tirar; después Reutilizar, para darle más vida a los productos, regalando, reparando, haciendo uso de los sistemas de segunda mano e intercambio, etc. antes de tirar; y finalmente Reciclar los residuos en sus contenedores correspondientes.
  • No derrochar agua: Cuantos más recursos naturales consumimos, mayor huella de carbono tenemos, y el agua es uno de esos elementos básicos que debemos cuidar. Asimismo, debemos evitar en lo posible el agua embotellada.
  • Plantar árboles: Los árboles actúan como “sumideros de carbono”, es decir, retienen el CO2. Por ello, al apoyar medidas que eviten la deforestación de los bosques y los incendios forestales o que impulsen la plantación de nuevos árboles contribuimos a reducir el exceso de CO2 en la atmósfera.
  • Conocer y compensar nuestras emisiones: Diversos sistemas en Internet, como el de Carbonfootprint el de CeroCO2  nos permiten calcular nuestra huella de carbono y participar luego en iniciativas que reducen las emisiones, de manera que compensan las que ya hemos emitido.

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