Sé que se acerca el momento de encender la calefacción cuando comienzan a caer las primeras gotas del otoño y mis abrigos comienzan a ocupar espacio en el armario. Y es en ese momento cuando me saltan a la mente las mismas preguntas de todos los años: ¿Mi sistema de calefacción es el más adecuado? ¿Debería cambiar? ¿Qué alternativas tengo en realidad?

Por si a vosotros os surgen las mismas preguntas que a mí, el otro día me decidí a sacar mis dotes de Inspector Gadget y he hecho una investigación acerca de los tipos de calefacción que existen en la actualidad, con sus ventajas y sus inconvenientes.

¿Queréis saber si el sistema que tenéis en casa es el más adecuado? ¡Pues seguid leyendo!

Calefacción por biomasa

Las calderas de biomasa tienen un funcionamiento similar al de cualquier otra caldera. ¿Dónde está la diferencia? Pues que como fuente de energía utilizan combustibles naturales: pellets, madera, huesos de aceituna… ¿El resultado? Un sistema de calefacción totalmente eficiente que no solo ayuda a disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, sino que tiene unos niveles muy bajos de contaminación ambiental. Además, utiliza una tecnología muy segura y su mantenimiento es bastante sencillo.

Dentro de este grupo también se encuentran las estufas de pellets, aunque su potencia no es muy grande.

El principal problema de las calderas de biomasa está en que los costes de instalación son elevados, aunque en cierta manera es relativo, ya que el gasto en calefacción y agua caliente sanitaria puede verse reducido hasta la mitad en poco tiempo.

Otro de los inconvenientes es el espacio, ya que este tipo de calefacción necesita un sitio bastante grande para almacenaje. También es cierto que comparado con otros combustibles fósiles, ofrece quizá algo menos de calor.

Energía solar

Dado que el sol es una fuente de energía inagotable y que no produce gases de efecto invernadero, aprovechar los rayos del sol para convertirlos en energía eléctrica ha dado lugar a un nuevo sistema muy sostenible: los paneles solares.

Se trata de un eficiente sistema válido tanto para la calefacción como para calentar el agua.  El problema, además de la inversión económica inicial, es que es necesario hacer obras en casa y que no siempre se obtiene la energía que se quiera, ya que depende directamente del sol.

Calefacción geotérmica

La geotermia es quizá el sistema de calefacción menos conocido Se trata de un tipo de calefacción que aprovecha el calor natural de la Tierra (concretamente del subsuelo), y lo lleva hasta el interior del hogar a través de una bomba de calor geotérmica.

Es un sistema totalmente ecológico y respetuoso con el medio ambiente, además de que el ruido que genera es mucho menor que el de otros sistemas. Lo negativo es su elevado coste de instalación (tarda en amortizarse una media de entre 5 y 10 años) y el amplio espacio que requiere.

Calefacción eléctrica

La calefacción eléctrica lo que hace es convertir la electricidad en calor a través de los distintos aparatos eléctricos distribuidos por la vivienda. Al igual que con la calefacción de gas, se distinguen varios tipos:

  • Hilo radiante: ¿Os imagináis caminar descalzos por casa en pleno invierno y que el suelo esté caliente? Pues es lo que ocurre con el sistema de calefacción de suelo radiante,. El calor surge prácticamente de forma instantánea y se reparte por cada rincón de la casa. La desventaja es que la inversión inicial es algo elevada, ya que es necesario hacer una instalación propia a través de un circuito de cables y salvo que se utilice una tarifa eléctrica adecuada es caro.
  • Bomba de calor: La bomba de calor es un sistema de calefacción basado en las leyes de la termodinámica. ¿Y qué significa esto? Pues que básicamente coge la energía de un punto frío (en este caso el exterior) y la transforma en calor dentro de la vivienda a través de una válvula inversora. ¿Y lo mejor? Que ocurre lo mismo a la inversa, por lo que este sistema es totalmente válido tanto para la calefacción como para el aire acondicionado. Además, es de los más eficientes y por tanto, que menos energía consume
  • Radiadores eléctricos: Probablemente se trate del sistema de calefacción más sencillo que existen en la actualidad dada su fácil instalación, ya que no requiere ningún tipo de obra. Además, los radiadores eléctricos permiten controlar de forma individual la temperatura de cada habitación. El problema es el alto consumo eléctrico que puede llegar a generar, con el consiguiente aumento en la factura de la luz…

Calefacción con combustibles fósiles

Aunque es un sistema que requiere instalación y mantenimiento, lo cierto es que resulta muy útil por un motivo muy importante: el calor que desprende a través de los radiadores de agua caliente es sumamente reconfortante y llega a todas las partes de la casa.

Destacan principalmente tres tipos:

  • Calderas de gas: Lo mejor de este sistema es que, además de eficiente, es muy cómodo, ya que puede ofrecer tanto calefacción como agua caliente sanitaria. El problema es que no todos los hogares tienen la infraestructura necesaria para hacer llegar el gas.
  • Calderas de gasoil: El funcionamiento es muy similar al de las calderas de gas, pero se utiliza un combustible menos limpio y resulta fundamental contar con un depósito de almacenaje para el gasoil.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor

Es difícil dictaminar cuál es el mejor sistema de calefacción porque depende de muchos factores. Lo ideal es que cada hogar o cada edificio de viviendas haga un estudio pormenorizado y se decida por el sistema que más se adecue a sus necesidades, siempre respetando el medio ambiente y tratando de conseguir la mayor eficiencia energética posible.

No obstante, aquí van algunos consejos que pueden ayudar a la hora de decidirse por un sistema u otro:

  • Es importante pensar en el clima de la zona, porque no es lo mismo vivir en un sitio húmedo que en uno seco; o en uno cálido que en uno frío.
  • ¿La casa es grande o pequeña? El espacio es fundamental, por lo que conviene revisar los metros de la casa y elegir el tipo de calefacción que mejor se adapte a esas medidas.
  • Y, cómo no, al final lo más importante es buscar el sistema más adecuado conforme al presupuesto y necesidades. ¿Estaríais dispuestos a hacer obras en casa? ¿Os animáis a invertir más al principio sabiendo que lo amortizáis a posteriori? Son algunas de las preguntas básicas que hay que pararse a pensar antes de tomar una decisión.
  • Antes de elegir entre los sistemas de calefacción anteriores piensa en tu futuro económico, no solo pagas la instalación, pagaras la factura energética durante años y sobre todo piensa en el futuro de tu planeta, elige un sistema que consuma poco y contamine poco o nada.

También es importante revisar el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y consultar con un profesional que pueda asesoraros personalmente acerca de cuál es el mejor tipo de calefacción para vuestro hogar.

Y no olvidéis echar un vistazo a la Guía de la Energía si lo que queréis es aprender a reducir vuestro consumo actual.