Cada vez que veo pasar los camiones de reciclaje o recogida de basuras no dejo de pensar… ¿A dónde van todos los residuos que producimos? ¿A vosotros también os pasa? Somos millones de personas en la ciudad, comprando, consumiendo… y sobre todo tirando gran cantidad de residuos que “creemos” ya no podemos utilizar.

Según un último estudio de indicadores ambientales del Ministerio para la Transición Ecológica, cada uno de nosotros generamos unos 467 Kg de residuos al año, cifra algo inferior a la media por habitante de la Unión Europea, y que se reduce ligeramente cada año. Un problema que con políticas estatales, autonómicas y municipales  y programas de reducción de residuos está tratando de solventarse.

¿Por qué aumentan los residuos?

El crecimiento de la población unido a la cambiante situación económica y el incremento de la densidad demográfica en los núcleos urbanos, provoca un gran consumo en la sociedad actual, lo que se deriva finalmente en una mayor producción de residuos.

Todo esto no solo genera como os comento toneladas y toneladas de residuos anuales, sino que el impacto ambiental y también económico es alarmante.  Por supuesto que el mejor de los residuos es aquel que no se genera, pero la solución no es tan sencilla.

Tipos de residuos

Antes de nada, empecemos por el principio y hablemos de la clasificación de los residuos, que aunque muchos no lo sepan existen distinciones en varias clasificaciones y tipologías:

Residuos domésticos

Los que se generan en los domicilios particulares y como consecuencia de las actividades que se realizan dentro del hogar. También se incluyen los residuos similares generados por el sector servicios o la industria.

Residuos comerciales

Se crean como resultado de la propia actividad comercial. Establecimientos como restaurantes, comercios, oficinas, mercados… etc.

Residuos industriales

Aparecen como consecuencia del proceso de la producción y la fabricación. Además del consumo, la propia limpieza de la zona o el mantenimiento específica de la industria. Quedarían fuera las emisiones a la atmósfera.

Residuos peligrosos

Cuenta con alguna de las características aplicadas como peligrosas en el Anexo III aprobado por el Gobierno, establecido dentro de la normativa europea. También se incluyen los envases y recipientes que hayan contenido este tipo de residuos.

Existen por último en la categoría de residuos con tipologías especiales los siguientes: residuos radioactivos (cualquier material/producto que presente trazas de radioactividad), residuos sanitarios (cualquier residuos, no importa su estado, generado en un centro sanitario) y residuos de construcción y demolición (los generados por obras nuevas, excavaciones, demoliciones…)

Clasificación de residuos

Directamente relacionado con la tipología anterior, podemos clasificar los residuos de la forma en que se eliminan, es decir atendiendo a cómo se depositan en vertederos. (R.D. 1481/01)

  1. Inerte: residuos que no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas importantes)
  2. No peligroso: no están catalogados como peligrosos por no presentar las características.
  3. Biodegradable: son los referentes a parques, jardines, restaurantes, los alimenticios procedentes de hogares o cocinas, plantas de procesado de alimentos…

Ahora que ya conocemos los diferentes residuos que existen, quizás debamos hablar de lo que todos os estáis preguntando. ¿Cómo se tratan la cantidad de materiales y desperdicios que generamos?

Tratamiento específico de los residuos

Hablando del tratamiento de los residuos es necesario mencionar el llamado “principio de jerarquía” que se centra principalmente en la prevención, la minimización, la valorización del residuo y posteriormente la eliminación del mismo.

Lo que implica unas serie de medidas:

  • Medidas a origen (prevención): antes de que un producto se convierta en residuo, para reducir la cantidad y tipología de sustancias peligrosas y evitar los impactos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente.
  • Valorización del residuo: llevado a cabo mediante gestiones y una preparación previa para que el residuo pueda ser reutilizado, reciclado u además de otras formas de valorización (energética, material, etc.)

Para diferenciar el tratamiento de los residuos hablaremos de residuos domésticos e industriales.

El tratamiento de los residuos domésticos es más conocido y habitual que el de los residuos industriales, pero no por ello más sencillo. Hablamos de la composición sobre todo de residuos domésticos que podemos diferenciar en:

  • Material orgánico
  • Plásticos
  • Vidrio
  • Papel y cartón
  • Metales

Según la memoria anual de generación de residuos 2016 realizada por el Ministerio para la Transición Ecológica, MITECO, en el año 2016 la cantidad de residuos de competencia municipal recogidos en España fue de 21.5 millones de toneladas.

Los datos generales de la Unión Europea nos dan algunos indicios de cómo tratamos los residuos urbanos. Del total, desde el año 2010 hasta el 2017, el reciclaje ha aumentado desde un 38,3% a un 46,4%. Nuestro país se queda algo estancado en torno al 30% y lejos del 55% de residuos municipales que se deberían reciclar según la UE en el año 2025 en un texto acordado por los países miembros.

Según últimos datos de Eurostat en el año 2016 en España el vertido fue de 54,1 % (vertidos de rechazos y vertidos sin tratamiento previo) y es que somos uno de los países europeos que más entierra sus desechos en comparación con otros países como Alemania o Suecia.

En el caso de los residuos industriales -como os he comentado son los que se derivan de la actividad industrial- su recogida, transporte y tratamiento debe realizarse de forma específica.

Existen diferentes procesos de valorización energética a aplicar dependiendo del tipo de residuos. Los más utilizados y probados son: la incineración, la digestión anaerobia y la coincineración. Otros procesos son también la gasificación, pirólisis y gasificación por plasma.

Políticas y medidas referentes a la gestión de residuos

¿Sabías que en nuestro país existe un Programa Estatal de Prevención de Residuos? Este programa, que entra dentro de la Estrategia de residuos de la Unión Europea 2020, tiene como objetivo principal reducir un 10% los residuos generados en 2020 respecto a los de 2010 en nuestro territorio.

Sobre la prevención de residuos existente en nuestro país os puedo dar varios datos de los planes. Para llevar a cabo este programa se pone especial atención a 4 estrategias principales:

Reducción de la cantidad de residuos.

Alargar la vida útil de los productos.

Reducir la cantidad de sustancias y material nocivo.

Reducir el impacto en el medio ambiente y sobre la salud ciudadana.

En España existe el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) 2016-2022. Dicho plan trata de orientar la política de gestión de residuos, impulsando medidas y mejoras en las deficiencias que existen en la actualidad. Lo que se pretende es convertir España en un país eficiente respecto a la gestión de los residuos y libre de suelos contaminados.

Con este plan se trata de aunar fuerzas y coordinar las diferentes administraciones que están implicadas, además de cumplir los distintos objetivos que existen tanto a nivel nacional como de Comunidades Autónomas.

Lo que finalmente se pretende es modificar la economía lineal por una economía circular. ¿A qué me refiero con lineal? Pues al tipo de consumo que todos conocemos: producir, consumir y tirar. Este tipo de consumo debe ser sustituido por una economía que genere nuevos productos a partir de los que ya hemos utilizado. Una “nueva filosofía” (si queréis llamarlo así) en la que los materiales no tengan una fecha final, sino que formen parten o se conviertan en un nuevo producto.

La economía circular de la que os hablo generaría unos beneficios que afectan a niveles socioeconómicos y ambientales, ¿queréis saber qué beneficios?

  • Beneficio ambiental: garantizar la protección de la salubridad para los ciudadanos, la calidad de la atmósfera, el agua, el suelo… contribuyendo así a una protección genérica del clima.
  • Beneficio económico: materias primas que se empleen por la industria de manera segura.
  • Beneficio social: creación de empleo como consecuencia de esa gestión de residuos y del reciclado.

Pequeños gestos

Existen alternativas con las que todos podemos contribuir aportando nuestro granito de arena. ¿Cómo? El reciclaje doméstico es de gran ayuda, hoy en día podemos reciclar todo lo que producimos. ¿Qué os parece si alcanzamos esta cultura de reciclaje?

Y para terminar por hoy, no os perdáis estos pequeños consejos para la vida diaria, pequeños gestos que marcan la diferencia:

  1. Siempre que pueda, elegir productos que no vengan acompañados de envases o empaquetados superfluos.
  2. Elegir productos en tamaño familiar para evitar residuos de envases.
  3. Moderar la utilización de papel de aluminio y plástico para envolver.
  4. Rechazar las bolsas que no se necesiten y llevar siempre encima una bolsa de la compra.
  5. A la hora de adquirir productos de “usar y tirar”, pensar si son verdaderamente imprescindibles. Los envases retornables son preferibles.
  6. Elegir un envase de vidrio antes de metal, y uno de papel a uno de plástico.
  7. Consultar siempre con los responsables municipales dónde depositar materiales tóxicos que se consumen en el hogar, como pilas, pinturas, medicinas, aerosoles, etc. Nunca tirarlos a la bolsa de basura.
  8. Cuando compres un aparato que funcione con pilas, optar por aquellos que utilizan pilas recargables.