Revolución, transformación… ¡Cómo me gustan estas palabras! Hoy os hablaré sobre el cambio, un cambio que nos afecta a todos y donde los ciudadanos pasamos a ser protagonistas.

Todos somos conscientes de que el sector energético está viviendo una fuerte transformación, algo de lo que venimos hablando desde hace tiempo. Lo que quiero destacar hoy es el paso que han dado los consumidores: dejando de ser meros espectadores para ser usuarios totalmente activos y protagonistas.

Hablar de recursos distribuidos, es hablar de…

Una transición o mejor dicho, una revolución y sobre la aparición de nuevos actores que han surgido en este modelo energético, los ciudadanos.

Este cambio se debe llevar a cabo a través de la participación directa de los ciudadanos en todo el proceso, de la democratización de las decisiones que toman y de la independencia energética. Un bonito ejemplo de instalación renovable de propiedad comunitaria, es el proyecto “Vivir del aire”, donde unas 300 personas en Cataluña comparten un enorme aerogenerador que cubre el consumo eléctrico anual de unas 2.000 familias. Lo que antes solo se podía imaginar, hoy en día ya es un hecho.

Las nuevas tecnologías inteligentes ayudarán a estos consumidores a gestionar de forma directa su consumo de energía lo que hace que la perspectiva actual cambie bastante. Pero vayamos por partes.

Tipos de recursos distribuidos

Existen diferentes tipos de recursos distribuidos: desde instalaciones de generación de electricidad renovable (autoconsumo)… hasta la gestión de la demanda, un recurso relativamente novedoso.

Autoconsumo

En otras ocasiones hemos hablado de autoconsumo y del importante ahorro energético y económico que supone para los usuarios que lo ponen en práctica.

Hoy relacionándolo con la generación distribuida de energía cobra aún más importancia. Y es que, ¿os habéis parado a pensar también la independencia que supone de las compañías eléctricas convencionales?

Pero, ¿cómo se llega a esta buena gestión de la energía? Pues es muy sencillo de explicar. Gracias al autoconsumo, se puede llegar a reducir considerablemente la demanda de electricidad en el mercado mayorista, lo que contribuye a contener los precios, mejorar el impacto ambiental y finalmente, mejorar la balanza de pagos. ¡Todo son ventajas!

Agregador de la demanda de energía

Pensad en la cantidad de energía que demandamos a lo largo del día. Desde que nos levantamos, cuando todos empezamos a funcionar (el consumo aumenta). Después de la jornada, las tiendas y los negocios cesan su actividad por la tarde-noche, haciendo que esa demanda de energía disminuya, hasta que todos volvemos a nuestras casas y continuamos con nuestra actividad del hogar. Lo que os quiero explicar con esto es que a través de la forma en que consumimos, a través de la gestión de demanda, podemos hacer que el sistema se vuelva más flexible.

O lo que es lo mismo, podemos adaptar nuestro consumo dependiendo de la generación que exista,  usar nuestros aparatos eléctricos, vehículo, luz y energía del hogar cuando más económico sea para nosotros, que coincide cuando más eficiente es para el sistema… A día de hoy, cuánto más hacia las horas nocturnas desplacemos nuestro consumo, menos pagaremos (si tenemos contratada la tarifa adecuada…pero de eso hablaremos otro día).

Y podemos pensar que el consumo de uno, de dos hogares, no es significativo, que esas pequeñas modificaciones de consumo no van a cambiar nada, ¿pero qué pasa si un nuevo agente, al que llamaremos agregador, gestiona muchos pequeños consumos juntos? Puede llevar a cabo una gestión de la demanda de forma centralizada que redunde tanto en un beneficio económico para los ciudadanos como en un sistema eléctrico más flexible que admita, por ejemplo, más generación fotovoltaica. Muchos pocos, bien gestionados, pueden suponer un gran cambio..

Movilidad eléctrica

Aunque poco a poco vemos más vehículos eléctricos circulando por las calles, se trata de un sector que está en pleno auge. ¿Sabías que hasta el pasado septiembre se incrementaron las ventas de vehículos eléctricos un 111% en comparación con el mismo periodo del año anterior, hasta alcanzar las 7.470 unidades? Un dato verdaderamente relevante.

Y ¿por qué se disparan las ventas de estos vehículos? La legislación comunitaria establece que el 100% de los vehículos matriculados deberán reducir sus emisiones hasta los 65 g/CO2 en 2030. Y el vehículo eléctrico parece ser la opción más efectiva para conseguirlo. Por no hablar de los problemas de salud asociados a las partículas en los grandes núcleos urbanos…Los vehículos eléctricos no emiten partículas al aire, ni óxidos de nitrógeno, por lo que contribuirán a tener ciudades más sanas para sus ciudadanos.

Todo ello sumado a la gestión de la propia demanda de energía, traerá consigo una revolución en la movilidad. Imagina cargar tu coche a las 5 o 6 de la mañana cuando el coste de la energía es menor… Para pensárselo, ¿no?

Baterías

A día de hoy, estamos empezando a acostumbrarnos a ver paneles solares en los tejados de las casas, o en polígonos industriales… pero en casi ninguno de esos lugares hay baterías que permitan acumular la electricidad cuando no haya consumo. Esto cambiará también en los próximos años. Se podrá escoger si usar la electricidad almacenada cuando convenga o si venderla a la red en el momento que el precio sea mayor, de forma que, una vez más, el sistema gana en flexibilidad, y el ciudadano en rentabilidad. Estas baterías se podrán usar tanto asociadas a pequeñas instalaciones de autoconsumo como a instalaciones de generación más grandes.

¿Cuáles son las medidas para alcanzarlo?

El PNIEC será la base y el foco para potenciar este tipo de proyectos con participación ciudadana. Lo que contempla, es un aumento exponencial en los recursos energéticos distribuidos renovables a través de -entre otras medidas- un futuro desarrollo de una Estrategia Nacional de Autoconsumo (diferentes estudios estiman que entre 2020 y 2030 sería posible en España un crecimiento de 400-500 MW al año de instalaciones de autoconsumo) y hasta 2,5 GW de baterías. ¿Y sobre movilidad? El despliegue se basaría en 5.000.000 de vehículos eléctricos.

Para poner en marcha esta nueva tendencia, se promueve el establecimiento de un marco legislativo que esté en constante evolución como lo está el propio sector. Para ello será necesario analizar las nuevas tarifas inteligentes que promuevan la electrificación, el uso racional de infraestructuras y su digitalización.

Para conseguirlo se puede partir de dos requisitos imprescindibles.

  1. El desarrollo de mercados locales de electricidad.
  2. Que se establezca el derecho pleno del consumidor a tener acceso (en tiempo real) a sus datos energéticos y a cederlos a terceros sin ningún impedimento.