No deja de sorprenderme cómo permitimos que se nos escape la energía por todas partes: en casas mal aisladas que en invierno dejan pasar el frío aunque gastemos dinero en calentarlas; en el transporte, usando el coche de forma excesiva en la ciudad con autos viejos que consumen mucho combustible; en los electrodomésticos, que podrían ser más eficientes; pero también en las farolas de las calles, en las máquinas agrícolas, en las instalaciones industriales… la lista es enorme. Miremos por donde miremos, malgastamos energía.

Ahorrarla a gran escala es uno de los objetivos del Plan Nacional Integral de Energía y Clima (PNIEC). Se trata de lograr una reducción del consumo de energía primaria del 1,9% cada año desde 2017 hasta 2030 para cumplir con la Directiva Europea de Eficiencia Energética. Pero, aunque esta obligación sea muy importante, esta estrategia de ahorro es sobre todo relevante porque está diseñada para mejorar la calidad de vida de las personas, en especial, de aquellas más vulnerables. Para demostrároslo, vayamos repasando las principales medidas que prevé el plan.

 

MEDIDAS DEL PNIEC PARA LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

 

  • EFICIENCIA ENERGÉTICA EN EL TRANSPORTE

Empecemos por el transporte, donde la idea es actuar sobre la movilidad urbana y metropolitana de forma que consigamos cambios importantes en el medio que elegimos para desplazarnos, con una mayor participación de los modos más eficientes, en detrimento del vehículo privado con baja ocupación, fomentando el uso compartido, así como los modos no consumidores de energía, como la marcha a pie y la bicicleta.

Se prevé generalizar en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes zonas de limitación al tráfico de los vehículos más contaminantes a partir del año 2023. ¿Para qué? Para mejorar, por un lado, la calidad del aire, reduciendo la circulación de coches cuyos tubos de escape exhalan partículas tóxicas para la salud y también emiten CO2, la principal causa del cambio climático, el cual a su vez es perjudicial para los humanos por el aumento de las temperaturas. Lo interesante de esta medida es que está planteada como la estrategia principal para desincentivar el uso del coche y desplazar paulatinamente el vehículo privado hacia otros medios de transporte y lograr así consumir menos energía usando el transporte público, la bici o caminando.

Como es lógico, este cambio llevará un tiempo. Así que mientras se produce, están previstas ayudas para que los propietarios de vehículos puedan renovar su auto por otro menos contaminante e incluso ayudar a los conductores profesionales a conducir de forma más eficiente. Aunque parezca increíble, aprender ciertas técnicas de conducción puede reducir hasta un 10% de carburante. El gran complemento a todos estos pasos será impulsar con ayudas el vehículo eléctrico, para que los coches que circulen no emitan ningún tipo de contaminante directo en la ciudad.

 

  • AHORRAR ENERGÍA EN EL HOGAR

¿Y qué hay de las casas? No nos damos cuenta de la cantidad de energía que derrochan solo por cómo están construidas, con muy malos aislamientos. Y esto nos perjudica en la elevada factura de calefacción en invierno y de aire acondicionado en verano (quien lo tenga), habiendo muchas personas que no pueden pagar sus recibos y sufren pobreza energética. Así que el Plan Integral de Energía y Clima da prioridad a la rehabilitación energética de las viviendas, empezando por mejorar la envolvente térmica de los edificios. Y aquí muchos dirán que no pueden gastarse dinero en renovar sus casas. Bien, están previstas ayudas públicas para abordar estos importantes cambios, que además mejorarán la certificación energética de las viviendas, aumentando su valor. Y después de la envolvente, se tratará de mejorar las instalaciones térmicas como las tuberías, para disminuir las pérdidas en el transporte de los fluidos o los sistemas de control para saber la energía que consumimos en todo momento. En total, se espera renovar las instalaciones térmicas de más de 300.000 viviendas cada año de 2021 a 2030.

 

  • EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LOS ELECTRODOMÉSTICOS

Entremos ahora un poquito más dentro de las casas. Vayamos a la cocina, llena de electrodomésticos. ¿Te has preguntado cuánta energía consume tu nevera? ¿Y la lavadora? En España hay unos 76 millones de electrodomésticos, así que aquí hay otra oportunidad de ahorrar energía. Será en el momento en el que decidas cambiar alguno de los aparatos por uno más eficiente. ¿Y cómo saber cuál elegir? Aquí, el Plan Integral de Energía y Clima prevé invertir dinero en darte información para que puedas hacer la buena elección.

Como veis, todo son ventajas en el ahorro de energía en nuestro espacio personal, pero también es importante que el esfuerzo sea global, pues así es como se podrá lograr el objetivo del Plan de generar ahorros de energía final equivalentes a 669 ktep/año. Por esta razón, también se prevén medidas y obligaciones para las empresas, grandes y pequeñas, y para la Administración pública, la cual lógicamente debe tener un papel proactivo en este cambio. Por ejemplo, está planteado que tanto el sector privado como el público impulsen nuevas formas de contratación que tengan en cuenta los ahorros energéticos y las mejoras ambientales. Y, del mismo modo que se quiere reducir el consumo de energía final en las casas, también está previsto en el parque de edificios de la propia Administración: renovar 300.000 metros cuadrados al año, por encima del 3% que exige la Directiva Europea de Eficiencia Energética.

¿Cómo verificar que todos estos cambios se aplican? Con la realización de auditorías energéticas. Esta no es una medida que se aplique solo en España, no, es una exigencia de la Directiva Europea, la cual prevé que estos controles sean obligatorios para las grandes empresas cada cuatro años. Y para asegurar fondos suficientes y afrontar cambios tan importantes en eficiencia energética, está prevista la creación en 2020 de un Fondo Nacional de Eficiencia Energética, con la obligación de ahorrar mediante aportaciones financieras por una cantidad equivalente a la de las inversiones que exija el cumplimiento de esas obligaciones.

Ya veis que el ahorro de energía también supone gastar menos dinero y mejorar la calidad de vida de las personas.