A veces bajo nombres complejos o siglas difíciles de pronunciar hay decisiones políticas que pueden cambiar nuestras vidas. Esto es lo que ocurre con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que entre otras medidas prevé que en 2030 las renovables aporten el 42% de la energía en España.

Dejadme que os explique por qué esto es tan importante: en primer lugar este porcentaje se refiere al conjunto de la energía, es decir, la que utilizamos en nuestras casas para encender una lámpara o poner en marcha el ordenador, pero también para calentarnos cuando hace frío o para desplazarnos en un automóvil. ¿Cómo se conectan las centrales solares y parques eólicos con las calefacciones o los coches? Consiguiendo que funcionen con electricidad: con bombas de calor para generar frío y calor en las viviendas y con vehículos eléctricos para movernos. Veis ahora por qué creo que esto cambia la vida de mucha gente…

El Plan Integrado de Energía y Clima propone que en 2030 las renovables aporten el 42% de la energía final en España y el 74% de la electricidad. Esto es mucho, pero lo que se busca es reducir de forma drástica las emisiones de CO2 causantes del cambio climático. Además de impulsar y hacer más competitiva nuestra economía. Más a largo plazo, el objetivo es conseguir que en 2050 España sea un país neutro en carbono, considerando que las renovables aporten para entonces nada menos que el 100% de la electricidad.

Pero para eso queda más tiempo. Por ahora, los países de la UE debían decir a qué porcentaje de renovables se comprometían para al año 2030. Y ahí España ha dicho ese 42%. Según ha explicado el Ministerio para la Transición Ecológica, en realidad esta cifra es la que sale después de combinar todas las medidas del conjunto del Plan Integrado de Energía y Clima, interviniendo dos factores en su composición: evidentemente, una apuesta muy alta por la instalación de más energías renovables, pero también el efecto de las políticas de eficiencia en el consumo total de energía. Es decir, al bajar el total de energía a generar, el peso de las renovables cobra más fuerza en porcentaje.

El sol, el viento y la lluvia son gratis por ello, junto con el rápido desarrollo tecnológico que han vivido las renovables en los últimos años, las nuevas plantas de energías renovables producen hoy en España, con mucha diferencia, la energía más barata (lo que resulta muy interesante para la economía).

De hecho, en el caso del Plan Integrado de Energía y Clima para 2030 se espera que una parte importante de las plantas contaminantes actuales vayan cerrando por decisiones económicas de las empresas propietarias y dejen paso a las más competitivas renovables. Para el desarrollo ordenado y sostenido de nuevas centrales limpias se utilizará como principal herramienta las subastas, considerando, entre otros factores, que den prioridad a aquellas instalaciones que faciliten una transición energética más justa.

Mi vecino del cuarto siempre es el más reticente a los cambios, hasta que le conté que el Plan también prevé que ese gran incremento de renovables en el país incluya un despliegue masivo del autoconsumo renovable, dado que la autogeneración de electricidad con placas solares en los tejados de viviendas puede ser ya más económica que las tarifas al consumidor final. Otro día me extenderé más sobre cómo se espera que los particulares podamos participar mucho más de este incremento de las energías renovables. Sin duda se trata de otro cambio enorme hacia un mundo muy distinto.

Para conseguir esta revolución de las renovables, se pretende que las tecnologías que más aumenten su peso para 2030 sean la eólica, que llegaría a los 50.258 megavatios (MW), y la solar fotovoltaica, que alcanzaría los 36.882 MW. Por su parte, la solar termoeléctrica subiría hasta los 7.303 MW. En cualquier caso, el Plan Integrado de Energía y Clima reconoce que la gran evolución tecnológica y disminución de costes en este campo puede hacer cambiar algunas previsiones. En sí, y esto resulta clave, la propuesta actual basa el cumplimiento de los objetivos fijados para 2030 en los principios de neutralidad tecnológica y coste eficiencia. Así pues, da prioridad a aquellas que ofrezcan mejores prestaciones y costes. Todo un reto. ¡A qué sí!