Os he hablado muchas veces sobre movilidad sostenible. Lo sé. Pero sigue siendo muy necesario incidir en ello por las graves consecuencias que genera no actuar ya: atascos, accidentes, contaminación, emisiones de gases de efecto invernadero y alta ocupación del espacio público.

Como en diferentes entradas al blog os he hablado de estas consecuencias, hoy vamos con medidas, con ejemplos, con buenas prácticas. Nos ayudan la nueva web sobre movilidad sostenible del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)  y una guía para facilitar el desarrollo de planes de transporte al trabajo , editada por la misma entidad.

Vistas ambas herramientas una se dice que con toda la información a nuestra disposición, si no ponemos en práctica medidas para fomentar la movilidad sostenible en diferentes ámbitos de nuestra vida es porque somos personas muy vagas o, lo que es peor, no queremos y somos unos inconscientes.

En este caso, nos vamos a centrar en los que a partir de aquí llamaré PTT: planes de transporte al trabajo.

¿Qué es un PTT?

¿Y qué es un PTT? Aunque ya os adelanté algo de la PPT en una entrada anterior , vamos directamente con la definición que se hace en la guía: “la realización de un conjunto de medidas elaboradas mediante un proceso participativo y ejecutadas por la dirección del centro de trabajo. Dichas medidas tienen por objeto racionalizar los desplazamientos al lugar donde se desarrolla la actividad, tanto de sus propios empleados como de clientes, proveedores y visitantes. Estas medidas se acompañan de campañas de concienciación y promoción”.

A partir de aquí, ¡qué cantidad de información más valiosa con medidas, orientación sobre ayudas y normativas, ejemplos prácticos, quién lo puede impulsar y cómo hacerlo, claves para que funcione…! Y no nos engañemos, también con los obstáculos que surgen a la hora de desarrollar y poner en práctica un PTT.

Hasta diecisiete de estas barreras se exponen en la guía, para entender, de partida, que la implantación de los planes no es un camino de rosas. Algunos son económicos, pero recordad que, entre otras ayudas públicas, el IDAE coordina el Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente Sostenible ,disponible en las CC.AA.(¿os acordáis, el MOVES), que cuenta con una línea de ayudas para implantar PTT. Ahora os cuento algo de todo esto, pero me encanta que, por ejemplo, con la experiencia acumulada, se exponga el tiempo de elaboración de un PTT antes de ponerlo en práctica. La guía nos indica que para un centro de trabajo de hasta mil personas empleadas lleva de seis a doce meses, con una dedicación parcial del coordinador del plan; y que para centros de más de mil personas empleadas es superior a un año y con una dedicación a tiempo completo.
Esencial: la participación colectiva y cualquier empresa puede implantar un PTT

Otra cuestión fundamental que se explica muy bien a lo largo de la guía es algo que no me canso de repetir: aunque el plan lo ejecute una empresa o entidad determinada, parte de las aportaciones y de la participación de todas las personas concernidas. Los PTT no se deben imponer, sino ser fruto del consenso, incluso invitando a que entidades y organizaciones externas a las empresas, pero afectadas (administraciones locales, asociaciones vecinales y empresariales del entorno, autoridades de transporte…) aporten también ideas.

A partir de aquí queda pensar cómo elaborar y desarrollar el plan. Os recomiendo que repaséis en la web las diez reglas de oro de movilidad al trabajo Viene mucho de lo hablado hasta aquí y en otras entradas al blog, pero quiero subrayar dos:

  1. Una es que “es aplicable a cualquier tipo de lugar en el que se desarrolla una intensa actividad laboral: empresas, parques empresariales, polígonos industriales, universidades, hospitales, grandes superficies, organismos y empresas públicas, etcétera”.
    En la guía explican que en 2018 había en España 4.473 empresas activas que empleaban a más de 250 trabajadores, más de 5.000 polígonos industriales y empresariales, 555 centros comerciales y parques comerciales, 762 grandes hospitales (cifra de 2016), 234 campus universitarios (2016) y una estimación de unos 3.000 centros de trabajo adicionales con más de 250 empleados correspondientes al sector público. No me diréis que no hay campo donde actuar.
  2. La segunda regla de oro que quiero resaltar: la aplicación de medidas concretas. En la guía vienen detalladas nada menos que 45. Las más habituales son: gestión del aparcamiento propio, fomento de transporte público y del coche compartido, incentivo del uso de la bicicleta y de caminar, lanzaderas y rutas de empresa y mejora de la infraestructura peatonal y ciclista. Importante, nos advierten de que “las medidas deben contar con los recursos específicos y suficientes para su correcta implantación” y “existir mecanismos de seguimiento que midan la evolución del cumplimiento de objetivos y, en su caso, corregir desviaciones ajustando las medidas o implantando otras nuevas”.
    Más transporte público, más bicicleta, más andar y menos estrés
Experiencias en desplazamientos al trabajo

Me quedo en la web porque lo mejor es aprender de lo ya recorrido. Aquí encontraréis veintiuna experiencias ya en marcha  consideradas como “buenas prácticas en materia de movilidad sostenible en los centros de trabajo”. Hay hospitales, grandes empresas, aeropuertos, organismos públicos, universidades y hasta un polígono industrial. Todas ellas cuentan con una ficha en la que se explican las medidas llevadas a cabo y, lo más importante, los resultados.

Por ejemplo, en su primer año de andadura con medidas especialmente de fomento del uso de la bicicleta, una empresa ha pasado de un 4,8% a un 5,2% en la utilización de este medio de transporte entre sus trabajadoras y trabajadores; otra, con diferentes medidas, ha incrementado en un cinco por ciento el uso del transporte público por parte de la plantilla; una tercera explica que sus medidas “reducen el estrés generado por conducir con tráfico y se mejora la productividad hasta un 13,5%; y un ejemplo más: en dos años, un grupo cervecero asegura que el uso del transporte público ha pasado del 3,57 al 14,29% y los desplazamientos a pie del 8,04 al 14,29%.

Cómo gozo dando estas buenas noticias. Imaginaos que si estos planes se comenzaran a extender los ahorros en tiempo, emisiones y consumo energético, e incluso económico (aunque al principio cueste implantarlo), serían de vértigo. Por eso os animo a que en vuestros lugares de curro fomentéis el desarrollo de planes de transporte al trabajo. El cambio está en nuestras manos.