Para qué nos vamos a engañar, llega el invierno y hay meses en los que la factura energética es un auténtico susto.

Un guionista de peli de terror a buen seguro aspiraría a conseguir en el espectador la misma cara que ponemos muchas de nosotras al abrir el PDF que nos informa del desembolso en los meses de invierno.

Porque esa es otra, ¿nos hemos pasado ya todos a la factura electrónica y ya no la recibimos en papel, verdad?

Todos los años nos preguntamos lo mismo: ¿qué hago para gastar tanto? No en vano la calefacción supone un 47 por ciento del importe de nuestras facturas.

Pues bien, en este blog somos de no resignarnos y muy “fans” de aplicar consejos prácticos y sencillos. La semana pasada ya os conté seis trucos que yo misma (que tengo poco de mañosa) pude poner en marcha en casa para mejorar el aislamiento.

Pues bien, hoy toca ahorrar en calefacción.

Si le das al play verás que lo primero es saber que no necesitas la misma temperatura en invierno que en verano.

También es bueno tener en cuenta que no todas las estancias de la casa deben estar igual y que la hora del día también influye. Me vas a entender muy bien con un ejemplo: ¿hay algo más incómodo que levantarse por la mañana en una habitación fría?. Yo creo que lo único que lo supera es quitarse la ropa para la primera ducha en un baño que parezca un congelador…

Con estos y otros trucos vas a invertir muy poco y a conseguir mucho. Y no solo para ti, sino también para el medio ambiente, ya que con un menor consumo gastarás menos dinero y, además, gastarás “menos planeta tierra”.

Así que ya sabes, si quieres ahorrar en calefacción, en caras de susto con las facturas y además quieres dejar de llevar, doble calcetín, bufanda, camiseta térmica y jersey para estar en casa, te basta con aplicar los ocho consejos que te he dejado en el vídeo.

Mucho ánimo y…¡cuéntame cómo te ha ido!