El año se acaba y toca hacer balance, no de estos once meses anteriores, sino de los últimos diez años: ¿qué hemos conseguido? Ha sido una década marcada por significativos aumentos de temperaturas, disminución de la criósfera, bruscos cambios de temperatura fruto de las emisiones de gases de efecto invernadero… Sin duda, este es un momento para pararse y pensar qué queremos de aquí a diez años.

El Ministerio de Transición Ecológica lo tiene muy claro y por eso ha impulsado el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que pretende poner freno a la emisión de gases de efecto invernadero de cara al 2030 mediante diversas estrategias coordinadas entre el ministerio, el IDAE y las instituciones autonómicas y locales correspondientes.

Pero, volviendo un poco al presente, ya sabéis que estos días se está celebrando la COP25, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y yo no me puedo estar más emocionada. Por fin se ponen sobre la mesa asuntos que deberían preocuparnos a todos: reducir las emisiones, limitar a 1,5 grados la temperatura, energías renovables, economía circular…

Las propuestas que vienen de los altos mandos están muy bien y son muy necesarias, pero nosotros como ciudadanos podemos aportar nuestro pequeño granito de arena día a día tomando ciertas medidas. ¿Cómo? Una de las mejores opciones es utilizando iniciativas de movilidad más sostenible con el fin de reducir las emisiones.

Así que hoy os voy a hablar de esto, que la ocasión lo merece y, además, ¿hay acaso mejor propósito de año nuevo que salvar el planeta?

El vehículo propio, un factor contaminante importante

Año a año, el número de vehículos que hay en España se incrementa, y eso se nota en las carreteras (tanto en los atascos como en el deterioro del asfalto), en la contaminación y en las dificultades para encontrar aparcamiento. ¿Sabéis a cuánto asciende la cifra? Pues, según los datos de la DGT, el año pasado se computaron un total de 29.795 millones, de los cuales 24,07 millones son turismos. Pongamos las cosas en perspectiva: a fecha de 1 de enero de 2019, el INE  arrojó la cifra de 46.934.632 personas residentes en España. Si hacemos las cuentas, nos sale que hay 515 turismos por cada 1000 habitantes, más de la mitad. Una proporción bastante alta.

De toda la energía que se consume en España, el transporte representa el 40%, casi la mitad. Pero no solo ese dato es aterrador: el vehículo turismo consume un 15% de la energía final. Casi nada.

¿Qué opciones de movilidad sostenible existen?

  1. Caminar

Sin duda, caminar es la solución más sostenible que existe si tenemos que desplazarnos a alguna parte. Además de que no generamos emisiones de CO2, los beneficios de caminar son incontables para nuestra salud. ¿No te ha convencido? Pues aquí viene el mejor argumento de todos: no cuesta nada.

  1. Bicicletas y Vehículos de Movilidad Personal (VMP)

Vale, a veces no queremos caminar o hay diferentes motivos que nos empujan a no hacerlo. Pues otra muy buena opción son las bicicletas y los VMP, como los patinetes y los scooter eléctricos, los hoverboards o los segways.

Estos vehículos son perfectos para desplazarse por la ciudad y en distancias cortas, ya que tienen una batería de duración determinada y una velocidad limitada.

Lo bueno de esta forma de transporte es que son rápidos y cómodos de usar, guardar y llevar. Tanto para el medioambiente como para tu bolsillo, el impacto es prácticamente nulo: primero, porque no son contaminantes; segundo, porque su coste de mantenimiento es bajo. Por ejemplo, las bicis eléctricas únicamente  emiten 3 gramos de CO2 por pasajero-kilómetro, siendo, desde luego, la que menos impacto genera.

  1. Transporte público

Cuando todo lo anterior se nos queda corto, se debe optar por el transporte público, dado que es ideal para moverse por la ciudad y para trayectos más largos. Es más rápido, más barato, más accesible, permite realizar otras actividades como leer, dibujar, estudiar, ver alguna serie, y adivina: se tarda menos en buscar aparcamiento.

Las opciones son muy variadas:

Autobús. De un tiempo a esta parte se han ido modificando sus carburantes y se han ido reemplazando por otros menos tóxicos y que emiten menos CO2 a la atmósfera, ya que los autobuses urbanos que funcionan con energías fósiles emiten la cantidad de 49 gramos de CO2 por pasajero-km, mientras que la emisión de los interurbanos es de 32 gCO2/pKm.

Tren o tranvía. Funcionan con energía eléctrica. Es el más empleado para desplazarse a otras ciudades o para moverse por algunas de ellas. El cercanías genera 33 gCO2/pKm, mientras que el tranvía, al igual que el metro únicamente 3 gramos menos.

Metro. Funciona por los raíles subterráneos mediante energía eléctrica. Su capacidad para llevar personas mucho más alta que la de cualquier otro medio de transporte.

  1. Vehículo privado

En la pirámide de la movilidad sostenible, la última opción debería ser el vehículo privado a motor, especialmente el coche, ya que es el causante de problemas como la saturación en las vías de circulación o de contaminación del aire. ¿Sabías que utilizamos coches para trayectos de menos de 10 km? ¿Y cuántas personas suelen ir en coche? Cada vez que cogemos el coche para ir a un breve trayecto, ¿tenemos en cuenta que el coche genera 121 gCO2/pKm, convirtiéndose en el medio de transporte que más emite después del avión (192)? Evidentemente, las cifras son desorbitadas y hay que ponerle freno a esto.

4.1. Compartido

Una de las mejores formas de paliar este excesivo empleo del vehículo privado es compartiendo coche (que ahora se conoce como carpooling). Si tres personas parten de un punto y se dirigen al mismo destino, no es necesario que se utilicen tres coches diferentes, ya que, si comparten coche, se contamina menos y sale más barato. Tenemos que pasar de la cultura de la propiedad a la cultura del servicio.

4.2. Uso temporal

Si utilizamos el coche en contadas ocasiones y queremos desentendernos de los gastos que conlleva, podemos optar por el carsharing, es decir, alquilar un coche, ya sea eléctrico o no.

4.3. Vehículos alternativos

Sin duda, la mejor elección que puedes hacer es utilizar un vehículo alternativo, ya que no provocan emisiones: solamente 43 gramos de CO2 por pasajero-kilómetro. Según el Informe Anual 2018 de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), la matriculación de este tipo de vehículos aumentó un 62% con respecto al año anterior. Es el primer paso para generalizar las energías renovables y el autoconsumo energético: ¿sabes lo que ahorraríamos si en nuestras casas hubiera placas solares que, además de abastecer nuestro hogar, sirvieran también para recargar el coche?

Si las cifras os parecen alarmantes y os habéis quedado con ganas de saber más, podéis visitar la web de IDAE, donde os hablan un poco más a fondo sobre los planes de movilidad y sobre qué pilares se fundamenta la mejora de la eficiencia energética en el transporte.

Y tú, ¿cómo crees que te vas a desplazar dentro de diez años?