“Queremos que todos los territorios tomen un papel activo en la transición energética y se beneficien de las ventajas que genera, como el abaratamiento de la energía, la independencia frente a las tensiones que se producen en los mercados energéticos internacionales o la generación de actividad económica”, de esta manera anunciaba la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, una nueva línea de ayudas públicas en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), diseñado por el Gobierno para la movilización de los fondos europeos Next Generation EU.

En este caso, el Gobierno destinará 100 millones de euros para impulsar las comunidades energéticas. Teresa Ribera participó en la jornada “Comunidades energéticas: participación ciudadana en la transición energética”, organizada por el IDAE – Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, en Crevillent, Alicante, y enfatizó la importancia de estas comunidades: “Tienen muchas ventajas, porque aportan energía de proximidad y beneficios de proximidad. Además, rebajan los gastos energéticos de los socios y del ámbito municipal y, al estar cercanas al territorio, conocen sus puntos sensibles y las ventajas que pueden ofrecer, facilitando una buena relación con el entorno. Ahora podemos imaginar 1.200 pueblos con comunidades o 300.000 tejados solares”.

Las comunidades energéticas permiten la participación de la población, pymes, cooperativas o entidades locales en ámbitos como las energías renovables, la eficiencia energética o la movilidad sostenible. Las personas involucradas en estas agrupaciones se convierten en productoras y consumidoras de su propia energía limpia, lo que redunda, sobre todo, en una mayor democratización del sistema energético, además de en un importante ahorro para el consumidor final.

Son las nuevas protagonistas de la transición hacia un sistema energético limpio, abierto y participativo, que aportan importantes beneficios económicos y sociales en los territorios donde se despliegan: ayudan a dinamizar la actividad local, generan empleo y fijan población en municipios de reto demográfico.

En este enlace puedes consultar un mapa, elaborado por IDAE, con los proyectos que se desarrollan en la actualidad en las distintas comunidades autónomas.

 

100 millones de euros en tres convocatorias

Los recursos destinados a este plan se repartirán en tres programas de gestión centralizada: CE-Aprende, CE-Planifica y CE-Implementa, que se complementarán con la creación de una red de Oficinas de Transformación Comunitarias que, coordinadas por el IDAE y repartidas por todo el territorio, acompañarán y asesorarán a las comunidades energéticas en toda su cadena de desarrollo.

La primera de las líneas, CE-Aprende, en régimen de concurrencia simple, tiene como objeto ayudar a personas físicas u organizaciones interesadas en la constitución de una comunidad energética a familiarizarse con el concepto e identificar futuros socios o miembros. Subvencionará actuaciones como los gastos asociados a la dinamización, promoción y publicidad de la comunidad.

Por su parte la segunda línea, CE- Planifica, también de concurrencia simple, se orienta al planteamiento y constitución de la comunidad energética en sí misma. Entran en este programa la financiación de estudios y modelos de contrato o la asistencia técnica especializada y el asesoramiento jurídico.

Una vez constituida legalmente, la comunidad energética podrá optar a la financiación de la tercera línea, CE- Implementa, que se articula en régimen de concurrencia competitiva. A través de ella se subvencionarán proyectos integrales y de carácter transversal en el ámbito de la energía renovable eléctrica y térmica, la eficiencia energética o la movilidad eléctrica.

La selección de los proyectos tendrá en cuenta factores como el grado de innovación, los niveles de participación social que haya incorporado la iniciativa, sus beneficios sociales, su contribución a la lucha contra la pobreza energética, la generación de empleo o la perspectiva de género, así como la combinación de distintas actuaciones como el impulso de renovables, la eficiencia energética y la movilidad sostenible.

 

La participación ciudadana en la política energética

Las subvenciones anunciadas complementan otros programas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación, Recuperación y Resiliencia, de los que también se pueden beneficiar las comunidades energéticas, como el programa MOVES III para el fomento de la movilidad eléctrica, dotado con 400 millones ampliables a 800, o el de incentivos al autoconsumo de energías renovables, que cuenta con un presupuesto inicial de 450 millones ampliables a 900.

Asimismo, se unen a otras medidas puestas en marcha por el Ministerio, como la subasta para la instalación de nuevas plantas de generación renovable prevista para el próximo 19 de octubre. En ella se ha reservado un cupo específico de 300 MW para pequeñas instalaciones fotovoltaicas con fuerte carácter local e impulsadas desde la ciudadanía, por lo que las comunidades energéticas constituyen uno de sus potenciales beneficiarios.

Estos programas están alineados con las prioridades del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), que enfatiza el potencial del autoconsumo y la rehabilitación de edificios para reducir las emisiones en entornos urbanizados, así como con la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y con las prioridades del Plan de Recuperación.

En los últimos años, en España se han impulsado numerosas experiencias de comunidades energéticas a escala local, al tiempo que se han dado pasos en su reconocimiento normativo.

En junio de 2020, la normativa española introdujo dos nuevas figuras jurídicas: las comunidades ciudadanas de energía y las comunidades de energía renovable. En noviembre de ese mismo año el MITECO abrió el proceso de consulta pública previa para el desarrollo de Comunidades Energéticas Locales que ha servido, junto con la Manifestación de Interés para definir las líneas del PRTR, de base para diseñar estas ayudas.