Como ya sabréis, hoy se celebra el Día Internacional del Ahorro Energético, lo que figura como una de las claves en la apuesta por la transición ecológica. Más allá de lograr un uso eficiente de nuestros electrodomésticos, hoy quiero destacar la importancia que conlleva desarrollar actuaciones de rehabilitación y mejoras en nuestros edificios antiguos.

Por hacer un breve repaso, España, a través del Plan Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 cuenta con el objetivo de mejorar la eficiencia energética en un 39,5% durante la próxima década. Además, en el marco del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia (PRTR), diseñado tras la pandemia de COVID 19 para la movilización de los fondos europeos Next Generation EU, el ahorro energético en la edificación se perfila como una de las líneas de actuación en el ‘Plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana’, que corresponde a la Palanca 1 y, en concreto, a la Componente 2, dentro de este macro plan de Recuperación.

Esta componente, como os imagináis, tiene entre sus objetivos principales el impulso a la rehabilitación del parque edificado en España. Como objetivo específico busca conseguir unas tasas de rehabilitación energética superiores a las actuales, con lo que se podría adelantar el cumplimiento de los objetivos de rehabilitación contemplados en el PNIEC y en la Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España (ERESEE).

Para lograrlo, se ha dotado de una inversión total de más de 6.800 millones de euros. Esto supone un enorme potencial, no sólo por las condiciones de antigüedad y conservación del parque de edificios y viviendas públicos y privados, sino también por su capacidad para descarbonizar la economía, la posibilidad de crear puestos de trabajo, mejorar la cohesión social y minimizar el impacto tanto en entornos rurales como urbanos.

Os recuerdo únicamente un dato: el parque de edificios español consume en la actualidad el 30% de la energía final. Además, una parte importante del parque de viviendas que no está dotado de instalación de calefacción, con lo que existe un importante potencial de ahorro y para la incorporación de energías renovables.

Bueno, otro dato más: tan solo el 0,3% de los edificios existentes ha realizado intervenciones en rehabilitación energética.

 

Éxito del PREE, 400 millones en un año

Entre las reformas que contempla el plan, figura el Programa de Rehabilitación Energética de Edificios (PREE), gestionado por las CCAA y coordinado por el IDAE – Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, que, como ya os expliqué cuando se lanzó, promueve la rehabilitación energética de edificios existentes, mediante actuaciones de ahorro y eficiencia energética e incorporación energías renovables.

Iniciativas que favorezcan la reducción del consumo de energía final y de las emisiones de dióxido de carbono, mediante el ahorro energético, la mejora de la eficiencia energética y el aprovechamiento de las energías renovables, han sido los principales objetivos de la primera edición del PREE.

Este programa de ayudas ha sido uno de los primeros desarrollados en el Plan de Recuperación y ha resultado todo un éxito. Arrancó en agosto de 2020 con 300 millones de euros de presupuesto, que ha tenido que ampliar hasta en dos ocasiones para alcanzar los 402,5 millones. Al cierre del programa, en julio de 2021, se habían recibido 7.419 solicitudes por valor de 488 millones de euros, que se encuentran en proceso de evaluación por parte de las Comunidades Autónomas. Por tanto, no sólo ha superado el presupuesto aprobado sino que lo ha hecho en menos de un año.

En este ámbito, el IDAE ha destinado siempre muchos recursos y, a día de hoy, acumula subvenciones por un valor de más de 800 millones de euros. Desde el año 2013, ha puesto en marcha diferentes programas con ayudas públicas a la rehabilitación energética de edificios existentes (PAREER, PAREER-CRECE, PAREER II y PREE).

 

 

PREE 5.000, oportunidad para los pequeños municipios

De forma adicional, se ha lanzado, recientemente, un paquete de ayudas con 50 millones de euros y dirigido exclusivamente a actuaciones de este tipo en municipios y núcleos de menos de 5.000 habitantes, contribuyendo a abordar el Reto Demográfico.

Se trata del programa PREE 5.000, con el objetivo de que estas pequeñas poblaciones den un impulso a la sostenibilidad de sus edificios, mediante actuaciones en la envolvente térmica, el desarrollo de instalaciones de generación térmica con fuentes renovables como la biomasa, la geotermia, la solar térmica o la bomba de calor y la incorporación de tecnologías de regulación y control, así como la mejora en la eficiencia energética en la iluminación.

Otro dato: la mejora en el aislamiento térmico en fachadas y cubiertas puede lograr ahorrar más de un 30% de la energía.

Por el momento, el IDAE ha tramitado el envío de fondos a catorce Comunidades Autónomas (Andalucía, Principado de Asturias, Islas Baleares, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Región de Murcia, Comunidad Foral de Navarra, País Vasco, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana), mientras que otras dos (Aragón y Canarias) están en fase de tramitación, por un importe total de más de 49 millones de euros, es decir, un 98% del presupuesto total.

Anteriormente a estos programas, el IDAE ha gestionado la iniciativa DUS-EELL, que promueve el Desarrollo Urbano Sostenible en Entidades Locales con fondos FEDER para proyectos de inversión que facilitan la transición a una economía baja en carbono. Entre 2014 y 2020 se han otorgado subvenciones a 1.587 proyectos de entidades locales por importe de 563 millones de euros, destinados a proyectos de ahorro y eficiencia energética en edificios e infraestructuras municipales, movilidad urbana sostenible y aprovechamiento de fuentes renovables.