Hidroeléctrica, energías del mar, geotérmica, aerotérmica e hidrotérmica

Apasionante, eso de obtener energía a partir del ir y venir de las mareas, o de las profundidades de la Tierra, o del aire caliente que se concentra a tu alrededor. He estado tan volcada últimamente con otras fuentes de energías renovables, la eficiencia energética y la movilidad sostenible, que no he tenido tiempo de hablaros de la energía maremotriz (la de las mareas), la geotérmica (la del interior de la Tierra) y la aerotérmica (la del calor que nos rodea). Pero hay más, y me he propuesto recordarlas para quienes ya las conozcáis y descubrirlas para quienes no.

Empiezo con la energía renovable con mayor potencia instalada en el mundo, la hidroeléctrica. El último informe de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, en sus siglas en inglés) sobre la capacidad de electricidad renovable instalada nos dice que de un total de 2.350 gigavatios (GW), más de la mitad, 1.292 GW, corresponden a la hidroeléctrica. Casi nada ¿verdad? Pensad que la siguiente en la lista, la energía eólica, suma 536 GW. Un dato más, la central hidroeléctrica de la presa de Aldeadávila (Salamanca) tiene una capacidad de 1.139 MW, más que cualquiera de cada uno de los reactores nucleares de nuestro país.

Pero, aunque es cierto que tampoco me he acordado mucho de la energía hidroeléctrica, seguro que la tenéis muy controlada en cuanto a cómo funciona y qué servicios nos da. Por eso prefiero centrarme en “las otras renovables”, las menos conocidas, y para eso me quedo en el agua, pero en la del mar. ¿Sabíais que hay hasta cinco formas de extraer energía de las aguas marinas?

Undimotriz y maremotriz

Las más conocidas son las de las olas (undimotriz) y la de las mareas (maremotriz). En la primera se aprovecha la energía procedente del movimiento ondulatorio de la superficie del agua del mar y en la segunda el ascenso y descenso del agua producido por la acción gravitatoria del Sol y la Luna, es decir, las mareas. En Euskadi hay dos instalaciones donde aprender mucho al respecto: el Biscay Marine Energy Platform (BiMEP), centro de ensayos de energías marinas situado en Armintza (Bizkaia) y la central undimotriz de Mutriku (Gipuzkoa).

La central de Mutriku es la primera central de olas en Europa que comercializa la energía que genera, y entre el Ayuntamiento de esta localidad y el Ente Vasco de la Energía (EVE) ofrecen visitas guiadas para que conozcamos esta tecnología de cerca. Por ejemplo, la de este mes será el 29 de septiembre, y la próxima el 23 de octubre. Este entorno es el ideal para aprender algo más sobre las otras tres tecnologías de aprovechamiento energético del agua del mar.

Una de ellas es la energía de las corrientes marinas, que funciona de manera muy similar al aprovechamiento del viento con aerogeneradores. En este caso es la velocidad del flujo de la corriente marina la que acciona las turbinas. Luego tenemos la energía maremotérmica, que aprovecha la energía térmica basada en la diferencia de temperaturas entre la superficie del mar y las aguas profundas. Y la que más me alucina, la energía del gradiente salino, que se obtiene por la diferencia en la concentración de sal entre el agua de mar y el agua de los ríos mediante los procesos de ósmosis.

La energía del interior de la Tierra

Mucho de lo que os estoy contando lo recoge el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) en su página web y en varias publicaciones donde detallan cómo funcionan estas tecnologías e incluso dónde se hayan determinadas instalaciones de referencia. Por ejemplo, y ya pasando a la energía geotérmica, se aprende mucho conociendo en algunos manuales ejemplos concretos de su aprovechamiento para el Metro de Madrid, un colegio en Trillo (Guadalajara) o un edificio de viviendas en Mataró (Barcelona).

Hay muchas zonas en España, principalmente en Cataluña, Galicia y Canarias, con un potencial enorme para aprovechar el calor del interior de la corteza terrestre y convertirlo en energía térmica, principalmente para sistemas de climatización y agua caliente sanitaria. Pero puede dar más de sí, porque si los recursos geotérmicos son de alta temperatura (superiores a 150 ºC) y media temperatura (entre 100 y 150º C) se aprovechan para la producción de electricidad y usos térmicos industriales.

Tu aparato de aire acondicionado puede ser “renovable”

Termino este repaso a “las otras renovables” con, quizá, y solo quizá, las menos conocidas: aerotermia e hidrotermia. Tanto “quizá” se debe a que muchos aparatos de aire acondicionado de los que tenéis en casa utilizan la aerotermia y probablemente lo desconocíais. La aerotérmica es la energía almacenada en forma de calor en el aire ambiente y dichos aparatos se encargan de aprovecharla para producir frío mediante el uso de una bomba de calor reversible.

En España se calcula que hay casi 32 millones de aparatos de este tipo, pero ¿todo lo que generan es energía renovable? No. El IDAE nos lo explica muy clarito: “la energía capturada por las bombas de calor se tendrá en cuenta siempre que la producción final de energía supere de forma significativa el insumo de energía primaria necesaria para impulsar la bomba de calor, es decir, sólo una parte podrá considerarse renovable”. Y lo mismo si nos referimos a la energía hidrotérmica, que es la almacenada en forma de calor en las aguas superficiales.

Poca cosa más, simplemente recordar que todas las energías renovables menos extendidas aquí reseñadas son necesarias y se convierten en un complemento perfecto de las más extendidas, como la eólica (en España hay más potencia instalada incluso que hidroeléctrica) o la solar. Todas ayudan a diversificar la producción para así depender cada vez menos de los combustibles fósiles. Y eso siempre está muy bien.

Espero que os haya gustado, amig@s. Nos vemos pronto.