En los medios, en la calle, incluso en  la publicidad… estamos rodeados de información que nos alerta de forma continua que el cambio climático no tiene vuelta atrás y que estamos ante una urgencia sin precedentes. ¿Hemos de ser pesimistas? Como ya se ha dicho “somos la primera generación que sufre el cambio climático, pero ¿somos la última que puede hacer algo por revertirlo? Ha llegado el momento de actuar y tomar cartas en el asunto.

Hablemos hoy de las energías renovables, las energías cuya producción y uso constituyen un arma formidable para la descarbonización, además de brindar  una oportunidad inequívoca para transformar nuestra economía haciéndola más sostenible. Uno de los principales objetivos para el cambio a las energías renovables es la disminución de las emisiones de CO2, en España con el plan PNIEC se tratará de reducir los gases de efecto invernadero en un 21%. ¿Podremos conseguirlo?

¿Por qué es importante el cambio a energías renovables?

En nuestro país dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de los sectores relacionados con la energía; es decir, energía y clima forman un binomio indisoluble sobre el que hay que actuar para minimizar las consecuencias perversas. Y ahí es donde las energías renovables han de tener un papel protagonista.

Las energías renovables son una fuente inagotable y limpia de obtener la energía, tanto eléctrica como térmica; energía que necesitamos en nuestra industria, en el transporte, en nuestras casas…Son por tanto, el gran aliado contra el cambio climático. Veamos además, que otras ventajas tienen:

  • Reducen la dependencia energética

Las energías renovables juegan a favor de las economías autóctonas, haciendo que disminuya la dependencia de suministros exteriores. No olvidemos que, nuestro país, tiene una dependencia de esos suministros externos de un 74% (registrados en el año 2017) lo que lastra significativamente nuestra factura energética y la balanza de pagos.

  • Fuentes inagotables

A diferencia de las fuentes fósiles (como por ejemplo el petróleo, carbón o el gas) cuyos recursos accesibles ya se están agotando, las energías renovables dependen de los ciclos naturales y utilizan fuentes, como el sol, el viento, la fuerza del mar… que no se agotan y no ponen en riesgo el medio ambiente ni comprometen el futuro.

  • Son muy competitivas

Me refiero principalmente a la reducción que se está produciendo en los costes. Las economías de escala y la creciente innovación tecnológica que están contribuyendo a que sean la opción más barata, no solo en términos medioambientales sino como potentes estabilizadores de la economía global.

  • Limpias

No emiten gases de efecto invernadero mientras consumen la energía. Además lo hacen sin alterar el equilibrio de los ecosistemas, ni modificar el entorno. El único caso aislado que sí encontramos es en la biomasa, que tiene un ciclo neutro de CO2, donde la combustión no contribuye al aumento del efecto invernadero ya que el CO2 que se libera forma parte de la atmósfera actual (es el CO2 que absorben y liberan continuamente las plantas y árboles para su crecimiento).

Alternativas a la energía fósil

Vamos ahora a dar un repaso a cada una de las tecnologías renovables, diferenciándolas por su uso térmico o eléctrico.

Dentro de las energías de uso térmico encontramos aquellas que suministran calor a  procesos industriales; la cogeneración con recursos  renovables y la climatización de naves. Están además, las renovables de uso doméstico para climatización y  agua caliente sanitaria. Las existentes son; la solar térmica, la biomasa, biocarburantes, el biogás, geotermia y la aerotermia e hidrotermia.

Dentro de las tecnologías de uso eléctrico que son las que permiten generar energía eléctrica gracias a su incorporación a la red o sirven para el autoconsumo. Aquí se encontrarían la solar fotovoltaica, solar termoeléctrica, las energías del mar, la hidroeléctrica y la eólica.

Es importante en este momento que os hable del autoconsumo respecto a las energías renovables. El autoconsumo energético consiste en el uso de la energía generada por una instalación para el consumo propio, también encontramos el autoconsumo colectivo llevado a cabo por parte de varios consumidores para aprovechar las economías de escala. Y es que el desarrollo del autoconsumo garantiza a los consumidores el acceso a alternativas más baratas y respetuosas con el medio ambiente.

¿Sabías por ejemplo que el precio de los paneles solares ha caído en un 80% en la última década? Lo que se traduce en una pronta amortización de las instalaciones además de convertirse en más competitivas frente a las basadas en combustibles fósiles. Introducirlo en nuestras vidas ya es una opción más que alcanzable.

Aunque la solar fotovoltaica sea la protagonista del autoconsumo, no debemos olvidar otros sistemas renovables como la solar térmica, la biomasa, la mini-eólica o la geotermia, que podrían combinarse y hacer a los autoconsumidores ser plenamente autosuficientes e incluso productores de energía para la red.

El autoconsumo será una de las piezas de engranaje en este puzle.  Te preguntarás,  ¿qué supone el autoconsumo como generador de energía? Con el autoconsumo se impulsan las energías renovables, supone un ahorro en la factura eléctrica y además una menor dependencia de los cambios de precio de la tarifa eléctrica, ya que una parte del consumo se cubre con la energía generada por el sistema de autoconsumo.

¿Cómo se producirá este cambio?

Hoy en día existen políticas, además de nuestras propias acciones como ciudadanos, que contribuyen y que son importantes para que el cambio se produzca.

Para alcanzar estas metas encontramos el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que entre otras medidas prevé principalmente que en 2030 las renovables aporten el 42% de la energía en España.

Este porcentaje habla del total de la energía, el que utilizamos para desplazarnos en coche, para encender las luces o la calefacción de casa…

La propuesta del PNIEC es principalmente que para el año 2030, las energías renovables supongan en nuestro país el 42% de la energía final en España y el 74% de la electricidad. ¿Sabes lo que supondría verdad? Un descenso drástico y considerable de las emisiones de CO2, además de una gran impulsión para la economía.

Lo que se espera con estas políticas es que una gran parte de las plantas contaminantes que existen vayan cerrando por decisiones económicas de las empresas dejando paso a las más competitivas renovables. Para conseguir lo que se propone, se utilizará como principal herramienta las subastas, considerando, entre otros factores, que den prioridad a aquellas instalaciones que faciliten una transición energética más justa.

Y por supuesto como os he comentado, una gran parte de estos objetivos, incluyen el despliegue masivo del autoconsumo renovable, sin él todas las cifras no llegarán a alcanzarse en su totalidad.

Los objetivos a cumplir

Dentro del PNIEC existen una serie de objetivos a nivel normativo y político, además de aportar certidumbre al ámbito de las inversiones. Los objetivos principales del plan son:

  • Que se reduzcan un 21% las emisiones de gases de efecto invernadero a un 70% entre los años 2020 y 2030.
  • Penetración de energías renovables en el sector de la generación eléctrica alcanza en 2030 el 74%, desde el aproximadamente 38-40% actual.
  • De estas energías renovables se prevé una potencia total instalada que en el sector eléctrico de 157.000 MW (105.100 en la actualidad), de los que 50.258 MW serán energía eólica, 36.882 MW solar fotovoltaica y 7.303 solar termoeléctrica.

Por último, es importante señalar la repercusión que se alcanzará a nivel de empleo con 364.000 empleos adicionales en 2030. Además hay que mencionar la inversión total que se situaría en 236.000 millones de euros a lo largo de esa década. De la inversión el 80% de las se realizarán por parte del sector privado y el 20% por el sector público.