Creedme que traer buenas noticias cada jueves es una de las satisfacciones de mi semana. 

Porque estas noticias nos van dando señales de que estamos un poquito más cerca de vivir en ciudades, pueblos, aldeas y regiones de nuestro país y de Europa (y, por qué no ser ambiciosos, de todo el mundo) más sostenibles, más en armonía con el medio ambiente, con energías renovables y limpias. 

Sí: falta mucho por hacer. 

Pero hay razones para el optimismo.

Hoy quiero hablaros de, claro, de buenas noticias sobre eficiencia energética, y en particular en un sector muy importante para España, para nuestra economía y para la vertebración de nuestro territorio: el agropecuario. 

Vamos a por ello. 

 

El sector agropecuario y la transición energética

La agricultura y las cadenas de valor asociadas a ella son muy importantes para España. 

De acuerdo con el último censo agrícola del INE, somos el cuarto país de la Unión Europea con más explotaciones agrícolas. En 2020, un año muy duro que cambió nuestras vidas, el sector primario, fundamentalmente la agricultura (junto con la selvicultura y la pesca) fue uno de las pocas áreas de nuestra economía que creció, en torno a un 5 %. Además, las exportaciones del sector agroalimentario y pesquero alcanzaron unos 40.000 millones de euros entre abril y diciembre del año pasado, esto es, un incremento del 2,7 %.

El agropecuario es, además, un sector estratégico no solo por su aporte a la economía y porque ayuda a vertebrar el territorio, sino porque estamos hablando de “las cosas de comer”. 

Y ya os imagináis que las consecuencias del cambio climático afectarían de lleno a este sector. 

Ahora bien, la buena noticia es que el Gobierno ha aprobado un programa de ayudas para financiación de actuaciones de eficiencia energética en explotaciones agropecuarias. 

El programa cuenta con una dotación de 30 millones de euros, y apunta directamente al ahorro energético (y, con ello, a la mejora de la competitividad del sector agropecuario). También apunta, necesariamente, a la utilización de energías renovables (porque queremos que sean parte de todos y cada uno de los sectores de nuestra sociedad y economía) y a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Todos estos objetivos están relacionados con el cumplimiento del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, del que os hablé la semana pasada, que prevé específicamente acciones para el ahorro energético, instalación de renovables y reducción de emisiones en el sector primario. 

Las ayudas se financiarán con cargo al Fondo Nacional de Eficiencia Energética y serán coordinadas por el IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. 

Tengo que reconocer que no soy una experta de la agricultura, y cuando me enteré de esta noticia me pregunté: ¿eficiencia energética en el campo? 

Me puse a investigar un poco y aprendí bastante. 

 

A qué va destinado el programa 

Sí: ni los pimientos crecen solos, ni llueve cada vez que nuestros cultivos necesitan agua. 

Se necesitan procesos, trabajos y tareas que, naturalmente, dependen de contar con… energía. 

Y gran parte de estas tareas que requieren energía podrán implementar mejoras de eficiencia gracias al programa. Pero todas y cada una deberán… contribuir al ahorro de energía. 

Como ya sabemos, por ejemplo, en España no nos sobra un recurso esencial para nuestra vida y que tenemos que cuidar: el agua.

Por eso es una doble buena noticia que una parte importante de las ayudas del programa vayan destinadas a la mejora de la eficiencia energética de las instalaciones de regadío. Esto incluye, por ejemplo: 

  • la sustitución de grupos de bombeo por otros más eficientes energéticamente
  • la modernización de la red de riego que tenga como resultado directo el ahorro de energía; 
  • la instalación (o sustitución) de baterías de condensadores para mejorar la eficiencia energética de las instalaciones eléctricas en las estaciones de bombeo.

Además del agua y los procesos requeridos para extraerla, almacenarla y distribuirla en las explotaciones agropecuarias de un modo más eficiente, energéticamente hablando, el programa también financiará las actuaciones de mejora de la eficiencia energética y la utilización de energías renovables térmicas en explotaciones agrarias, más concretamente, entre otras: 

  • actuaciones de envolvente térmica que disminuyan la demanda de calefacción y refrigeración de los edificios agropecuarios; 
  • las instalaciones eficientes de calefacción, refrigeración, ventilación y agua caliente sanitaria, o las destinadas a la pasteurización y conservación de productos perecederos, a la climatización de naves de ganado e invernaderos, la refrigeración en procesos de fermentación del vino…
  • la sustitución de energía convencional por energías renovables térmicas (energía solar térmica, biomasa, energía geotérmica, bombas de calor); 
  • la reforma o sustitución de los sistemas de iluminación interior y alumbrado exterior por otros más eficientes. 

La lista es larga, y solo os he dejado algunas de las actuaciones más importantes de eficiencia energética en el sector agropecuario que pueden ser financiadas con el nuevo programa.

Y como sé que os gustan los vídeos, aquí os dejo uno que resume bien el programa: 

Naturalmente, todos los proyectos, para ser subvencionados, tienen que conducir al ahorro de energía, y en concreto, una reducción mínima del consumo de energía final de un 10 %. 

Importante también, me estaba olvidando: las ayudas cubrirán hasta el 30% del coste del proyecto, y podrán solicitarlas las personas, comunidades e instituciones del sector agropecuario, incluyendo: 

  • todas las personas físicas o jurídicas, privadas o públicas, que sean titulares de una explotación agropecuaria; 
  • las Comunidades de Regantes y otras organizaciones dirigidas a la gestión de agua para el riego agropecuario o la gestión común de otros combustibles y fuentes de energía para fines agropecuarios; 
  • los titulares de explotaciones agropecuarias de regadío que utilicen redes de riego que necesiten consumo de energía eléctrica; 
  • organizaciones de productores agropecuarios; 
  • las comunidades de energías renovables y las comunidades ciudadanas de energía; 
  • las empresas de servicios energéticos.

Claro que, como el sector agropecuario es tan diverso como España, cada Comunidad Autónoma aprobará y publicará su propia convocatoria de ayudas. Y por ello, además, el reparto presupuestario por comunidades autónomas se corresponderá con la distribución de explotaciones agrarias y regadíos en los distintos territorios

El programa estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2021.

Volvemos al principio: ¿a que da gusto traer buenas noticias?

¡Nos vemos la próxima semana!