¿Cuánto tiempo os llevo hablando de energías renovables, de eficiencia energética, de hábitos correctos; o sea de nuestro papel en la lucha contra el cambio climático, de la emergencia que vivimos y que se ha puesto claramente en evidencia durante la celebración estos últimos días de la COP 25?. Desde hace tiempo intento plasmar en este blog los pasos, los avances que se están llevando a cabo para dar un giro a la situación y ahora no queda otra que reflexionar todos y cada uno de nosotros sobre aquello que podemos hacer y que sin embargo dejamos de hacer somos parte del problema, pero también lo somos de la solución.

Una vez acabado el bullicio y la saturación de noticias de estos días sobre el cambio climático, ¿qué hemos sacado en claro?

Las consecuencias del cambio son más que visibles.

  • Daños en las cosechas y en la producción de alimentos.
  • Sequías.
  • Riesgos importantes para la salud.
  • Fenómenos meteorológicos extremos: “danas”, tormentas y huracanes.
  • Mega-incendios.
  • Destrucción del ecosistema.

Estos son solo algunos de los problemas más llamativos que nos afectan y nos afectarán en mayor medida en el futuro. Según el informe de Greenpeace, nuestro país es uno de los más vulnerables de Europa; el investigador del CSIC Aurelio Tobías, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, señala que las olas de calor futuras serán “más frecuentes, más intensas y durarán mucho más por los efectos del cambio climático”. Este es uno de los cambios más visibles. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), indica que este será con toda seguridad el quinquenio más cálido que se haya registrado, con aumentos considerables de la temperatura y cambios atmosféricos constantes.

Y ¿las futuras generaciones? ¿Hemos pensado en lo que está por venir?

¿La solución al cambio climático? Está en nosotros mismos

Aunque ahora mismo todos parecemos sensibilizados y conscientes de la situación, en ocasiones y en nuestro día a día perdemos la preocupación por nuestro planeta, y justamente es en esos pequeños gestos donde podemos y DEBEMOS actuar. Según la ONU se espera que para 2030 seamos 8.500 millones de personas en el mundo, ¿no creéis que las pequeñas acciones de tanta gente sí que pueden marcar la diferencia?

Es el momento de actuar, todos lo sabemos, pero interiorizar este tipo de acciones no parece ser tan fácil para la gran mayoría, y eso que estos pequeños hábitos (os lo digo por experiencia propia) son muy sencillos.

  • Pasarse a las energías renovables.
  • Reciclar, reutilizar y reusar.
  • Utilizar transporte más sostenible.
  • Cambiar nuestros hábitos alimenticios (consumir menos carne).
  • No despilfarrar recursos (agua, energía, comida…).

En casa, en el trabajo, cuando nos vamos de vacaciones… si interiorizamos este tipo de acciones lo haremos de forma natural. Piénsalo, hasta cuando haces una compra o coges el autobús para ir al trabajo, cuando compras o utilizas un electrodoméstico, aíslas tu casa y controlas su climatización en parámetros razonables, estás repercutiendo, de forma positiva o negativa, sobre las emisiones de CO2. La clave está en cambiar esa mentalidad basada en los recursos ilimitados y el despilfarro, dar un giro inteligente y solidario a nuestra forma de vida. En definitiva, es hora de dar brillo a la consciencia y a nuestro estilo de vida para transitar por la sostenibilidad.  Creo que es un reto gratificante. Yo, desde luego, lo he interiorizado.

 “Sé el cambio que deseas ver en el mundo” – Mahatma Gandhi