Ayer volviendo a casa no dejé de mirar las luces de Navidad que iluminaban cada calle por la que pasaba. Diciembre siempre ha sido un mes en el que me vuelvo más nostálgica de lo habitual.

Sin embargo, de unos años para acá he notado que también me vuelvo un poco más escéptica. Es inevitable que la sonrisa que me sale al ver las luces se tuerza un poco al pensar en todo lo que hay detrás: mayor gasto, más contaminación, atascos, gasolina… ¿Hasta qué punto es necesario todo esto?

Así que he llegado a casa, me he quitado el abrigo, me he puesto cómoda y aquí estoy, escribiendo estas líneas para que reflexionemos juntos sobre todo lo que rodea a la navidad. ¿Es oro todo lo que reluce?

Alumbrado navideño

¿Sabíais que, en conjunto, las grandes ciudades llegan a gastar más de 17 millones de euros SOLO en luces de Navidad? Transparentia Navidad, desarrollado por Newtral, ha elaborado un mapa donde se puede ver de forma muy gráfica el gasto de las diferentes ciudades españolas.

De las 103 ciudades de más de 50 000 habitantes recogidas en Transparentia Navidad, Madrid y Vigo están a la cabeza. Teniendo en cuenta que el gasto navideño por ciudad está en los 166 000 €, Madrid invierte más de 3 millones y Vigo 1,1 millones. Increíble pero cierto.

Y curiosamente, Barcelona y Valencia, dos de las ciudades más pobladas de España, se alejan mucho de ese podio, situándose en los puestos 39º y 50º del ranking respectivamente.

Pero es que las luces no son el único gasto energético desmedido en Navidad.

Operación salida en Navidad: fechas clave

Todos los años la operación salida se estructura en tres puntos clave que engloban desde el 21 de diciembre hasta el 6 de enero. Aunque muchas veces depende del calendario, por lo general estas suelen ser las fechas donde más tráfico y desplazamiento se registran, lo que supone un aumento del número de vehículos en carretera, posibles atascos y retenciones, mayor gasto en gasolina, contaminación…:

  • 21-25 de diciembre
  • 28-1 de enero
  • 4-6 de enero

Solo el año pasado la DGT previó 18,3 millones de desplazamientos,coincidiendo con estos principales días festivos que os comento (Navidad, Fin de año y Reyes). Además, suelen llevar a cabo una serie de medidas imprescindibles para garantizar que los desplazamientos se produzcan con normalidad, pero que inevitablemente conllevan una serie de gastos de recursos de los que quizá no somos plenamente conscientes:

  • Instalación de carriles adicionales en las carreteras donde hay mayor intensidad de tráfico.
  • Paralización de obras.
  • Mayor movilización de funcionarios y personal técnico especializado, así como helicópteros que actúan vigilando las carreteras.
  • Uso de dispositivos electrónicos como cámaras de televisión, paneles de mensajes variables, estaciones de toma de datos y drones.
  • Y lo más obvio, un ingente gasto energético en el uso de vehículos privados, que circulan en sentido contrario a lo que debería ser la movilidad sostenible.

Y ojo, no me entendáis mal. Todas estas medidas por parte de la DGT son absolutamente necesarias para garantizar la máxima seguridad en carretera. Mi intención no es juzgarlo, sino haceros reflexionar sobre la cantidad de gastos que un país puede llegar a generar en menos de un mes.

Consumismo: más no siempre es mejor

Y es que ya no es solo cosa del alumbrado o de la operación salida, una parte muy importante del gasto proviene de nosotros mismos, y es el consumismo. Navidad es la fecha del año donde más compras se producen, y Año Nuevo es una de las fechas donde más devoluciones se generan.

Parémonos a pensar un momento: ¿sois plenamente consciente de todo el gasto que se produce en Navidad? ¿Realmente os habéis parado a pensar si necesitáis todas esas cosas que tenéis en mente comprar?

Navidad debería ser una fecha para disfrutar en compañía de nuestros seres queridos, y no tanto para comprar o desear que nos regalen el último teléfono móvil del mercado. Así que este año, en mi lista de propósitos de Año Nuevo, he incluido un propósito para empezar a realizar ya mismo, y no es otro que tratar de pasar una Navidad lo más sostenible posible.

Si os gusta la idea, os animo a que leáis algunos de mis consejos para ahorrar estas navidades. Quizá os animéis a realizar algo de lo que propongo y entre todos consigamos que el planeta no se resienta tanto estas fiestas.

Consejos para ahorrar en Navidad

  • Navidad más allá del árbol. Cuando pensamos en la Navidad, automáticamente nos viene a la cabeza un gran árbol lleno de luces en el salón de nuestra casa. Y lo admito, yo soy de las que adora decorar el árbol. Sin embargo, hay opciones mucho más sostenibles que tener un árbol de plástico en casa con millones de luces que no necesita. Una opción es comprar un árbol natural de vivero, y una vez termine el período navideño, replantarlo. Y en lugar de optar por comprar objetos decorativos, prueba a tirar de imaginación y fabricar algo tú mismo. En Internet hay miles de ideas. En cuanto a las luces de Navidad… El árbol no las necesita, así que mi opción siempre será la de no ponerlas (además, ahorrarás mucho en la factura de la luz) o, en todo caso, utiliza luces LED.
  • Cocina x2. ¿Os toca a alguno de vosotros preparar la cena de Navidad en casa? Pues a la hora de cocinar, probad a elaborar todo al mismo tiempo para así aprovechar bien el calor que generéis desde el horno o la vitrocerámica. Es más, os recomendaría incluso que apagarais el fuego unos minutos antes de lo previsto para que el calor residual termine de preparar los platos. Si, por el contrario, lo que os toca es organizar la comida o cena en algún restaurante, prueba a hacerlo en algún lugar accesible con transporte público o algún sitio donde la gente pueda llegar andando.
  • Todo todito apagado. Si sois de los que ni cocina ni decora el árbol porque directamente pasáis las navidades fuera de casa, recordad desconectar todos los dispositivos electrónicos y la calefacción para que no consuman energía inútilmente durante vuestra ausencia. Y no olvidéis que en el IDAE tienen cursos muy interesantes para aprender a ahorrar energía en nuestro día a día. Os recomiendo echar un vistazo.
  • ¿Viaje compartido? Y ya que os vais, intentad en la medida de lo posible reducir el gasto energético y la contaminación. El transporte compartido es una buena opción de movilidad sostenible o, si no, siempre puedes plantearte la opción de alquilar un vehículo eléctrico de los que ya prestan servicio en muchas ciudades. Eso sí, recordad siempre elegir un buen horario de salida, ya que no solo ganaréis tiempo y evitaréis atascos, sino que también ahorraréis combustible (siempre que conduzcáis de manera eficiente, claro).
  • Comercios cercanos. Si os quedáis en la ciudad, el consumo sostenible y responsable debería ser vuestro mantra estas navidades. Apostar por el pequeño comercio o el de kilómetro cero siempre será mejor que cualquier otra grande superficie a nivel de sostenibilidad ambiental.
  • Ahorrar en calefacción. Y ya que estáis en vuestra dulce morada, tratad de mantener la calefacción entre los 19º y 21º, que es la temperatura óptima para un ambiente confortable. Más puede ser contraproducente y suponer hasta un 7% más de consumo. La Guía de la Energía del IDAE resulta muy útil para conocer cómo ahorrar energía en casa.
  • ¿Comprar por comprar? No, gracias. Puede que estéis hartos de oírlo, pero nunca está de más recordarlo: llevar a cabo un consumo responsable, y más en estas fechas, es algo sumamente importante y que nos deberíamos tatuar en algún lugar bien visible. Y cuando tengáis claro qué es lo que necesitáis comprar, no olvidéis mirar la etiqueta para saber cómo y dónde ha sido fabricado. De nuevo, apostar por el comercio justo y que no haya perjudicado al medio ambiente será siempre la opción más sostenible. Y no olvides lo más importante: si tienes que desplazaros al centro, siempre que sea posible dejad el coche en casa y apostad por el transporte público, especialmente si no tenéis otro modo de desplazaros al centro de la ciudad.

¿Habéis tomado nota de todo? Ya solo me queda desearos unas Felices Fiestas y un estupendo comienzo de año. Brindad mucho ¡y no os paséis con el turrón!