Abusar del aire acondicionado derrocha energía y aumenta las emisiones de CO2

El verano ya ha comenzado. Las altas temperaturas se están haciendo notar en buena parte de nuestro país, incluso con olas de calor que nos derriten por temperaturas moviéndose en torno a los 40ºC. No es de extrañar que la ONU celebre este año por primera vez el Día Mundial de la Refrigeración este 26 de junio. ¿Cómo conseguir un uso eficiente de la climatización y el aire acondicionado? Os lo cuento a continuación.

Consejos prácticos para reducir el uso del aire acondicionado

Con tanto calor, la primera reacción nos lleva a encender la climatización y el aire acondicionado. Y es lógico, nadie quiere achicharrarse. Ahora bien, hacer un uso eficiente de estos sistemas tiene grandes ventajas económicas y ambientales. Además de ahorrar dinero reducimos el consumo de energía, y con ello nuestro impacto en el cambio climático al emitir menos CO2.

Para empezar, la energía más ecológica es la que no se utiliza. Hay ciertas medidas básicas que os ayudarán a evitar poner en marcha la climatización y el aire acondicionado, o al menos a no hacer un uso tan intensivo.

1.- Vestir cómodos y frescos. Si en el trabajo os obligan a ir con traje y corbata, una manera de recomendar a vuestros jefes que os permitan vestir de forma mas cómoda y fresca es que el calor reduce vuestra productividad, y que cada grado de más en el aire acondicionado supone un 7% más de gasto energético.

2.-Beber agua de forma habitual, evitar comidas copiosas y tomar alimentos refrescantes, como frutas propias de la temporada estival, también os será de gran ayuda.

3.-Ventilar bien la vivienda u oficina. Conviene ventilar las habitaciones a primera y última hora del día, cuando menos calor hace. Asimismo, es muy recomendable instalar toldos en todas las ventanas donde da el sol, ya que podéis conseguir hasta un 60% de ahorro de energía. De manera similar, el uso de persianas o estores, en especial en ventanas donde inciden los rayos solares, también contribuyen a ello.

4.-Utilizar el ventilador, preferentemente de techo. Un clásico que sigue siendo muy útil. Os puede servir para conseguir un confort suficiente: producen una sensación de descenso de la temperatura de entre 3ºC y 5ºC, con un consumo de electricidad muy bajo. Hacer circular el aire en el interior de las habitaciones mediante una ventilación cruzada con la típica corriente de aire es otra medida de las de siempre.

Los edificios en sí son una de las claves. Una orientación adecuada o unos materiales aislantes disminuyen la entrada de calor del exterior y mantienen la temperatura del interior. La construcción con criterios sostenibles y de eficiencia energética, con sellos que lo certifican, como LEED, BREEAM o Passiv House, evitan o al menos reducen de manera considerable el consumo energético de climatización y aire acondicionado. Por ello, como os contaba en otro post, la meta de la Unión Europea para los próximos años es el aumento de los edificios de consumo de energía casi nulo.

Eficiencia energética en el aire acondicionado

Sistemas de climatización para cuando el calor aprieta

Pero claro, no siempre son suficientes los consejos que os he comentado, y hay que utilizar algún aparato de climatización y aire acondicionado. Lo ideal sería una instalación centralizada de aire acondicionado, ya que son mucho más eficientes. Sin embargo, existen pocas viviendas que se construyan con ellas, ya que normalmente se recurre a sistemas individuales. La variedad de marcas y modelos en el mercado es notable, pero en todo caso siempre hay que fijarse en su etiqueta de eficiencia energética. La mejor opción son aquellos aparatos de clase A (etiqueta con la franja de color verde).

A la hora de poner en marcha el aire condicionado, no hay que ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no enfriará la casa más rápido y provocará un consumo excesivo e innecesario. Además, un mantenimiento adecuado de estas instalaciones, como limpiar el filtro del aire o hacer un chequeo anual, os servirá para que no pierda su capacidad y no derroche energía.

A la hora de hacer funcionar estos sistemas, las energías renovables deberían ser vuestra primera opción a tener en cuenta. Además de las más conocidas como la energía solar fotovoltaica y la térmica, hay otros sistemas renovables muy interesantes. La aerotermia aprovecha la energía almacenada en forma de calor en el aire que nos rodea para funcionar como un sistema de climatización mediante una bomba de calor. Asimismo, la tecnología geotérmica aprovecha la energía del calor almacenado en la corteza terrestre que puede emplearse también como método para climatizar nuestra vivienda u oficina.

En cualquier caso, es buena idea asesorarse por un experto en climatización, que os recomendará el modelo más adecuado de acuerdo a las características de la vivienda o el lugar en el que se instalará.

Después de estos consejos, ¿cuál de estos sistemas vais a utilizar para no pasar calor este verano?