Cambiar nuestra forma de producir energía no sólo va a ayudarnos a salvar el planeta. 

También es un paso adelante en nuestra capacidad, como ciudadanos, de participar en las decisiones que afectan nuestro modo de vida

Porque los avances en energías renovables están yendo mucho más allá de mejoras tecnológicas, medioambientales o económicas: fortalecen nuestro derecho a la salud, a la vida, y a un medioambiente sano y libre de emisiones. 

Además, las renovables están permitiendo crear un nuevo derecho: entre todos y todas estamos avanzando hacia el derecho a producir, consumir, almacenar y vender energía

¿Cómo estimular esta participación? A través de las comunidades energéticas locales, las CELs. 

Hace unas semanas te conté qué eran y algunos casos de éxito, pero quiero insistir: las CELs permiten a los residentes de una urbanización, de una localidad, vosotros lectores, las pymes y los ayuntamientos convertirse en protagonistas del sistema energético, produciendo energía limpia y distribuyéndola, conociendo cuál es el destino de la energía y los ahorros que se obtienen con las renovables. 

En suma: un paso decisivo en la democratización del sistema energético

Con su generalización, muy pronto podremos pasar de ser meros sujetos pasivos, simples clientes, a decidir sobre nuestra propia energía. Y esta es una de esas iniciativas con efecto multiplicador: ahorraremos energía, nos acercaremos a nuestros objetivos de producción 100% limpia, muchas personas superarán la pobreza energética, movilizaremos inversiones…

También será un paso muy importante para dinamizar esa España que llamamos vaciada, pero que está llena de recursos renovables, dotándola de nuevas iniciativas y haciendo a sus habitantes protagonistas de la energía de su localidad.

En definitiva, es un impacto transformador y transversal en lo económico, en lo social y en lo medioambiental. 

Pero, ¿cómo están reguladas las CELs?

Las CELs

Las Comunidades Energéticas Locales comenzaron su proceso de introducción en las normativas españolas en julio de 2020 a través del Real Decreto-ley 23/2020, un texto muy relevante porque establece cómo va a ser el futuro de las energías renovables en España. 

Y, aún más importante, las CELs tienen su lugar en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Transformación y Resiliencia, nuestro instrumento principal para reactivar la economía frente a la pandemia provocada por el COVID-19. 

El Plan es un proyecto país para modernizar la economía e impulsar el crecimiento económico inclusivo y resiliente, gracias al Fondo de Recuperación Next Generation EU España y sus 140.000 millones de inversión. España tiene una oportunidad histórica de subirse al tren del futuro.

Las comunidades energéticas locales son tan importantes e innovadoras que figuran en el Plan como una de las iniciativas a impulsar. 

¿Hacia dónde está previsto orientar las actuaciones en torno a las CEL? Sobre todo, hacia la producción y venta de energía renovable, la distribución de calor y frío, la eficiencia, la movilidad sostenible y recarga de vehículos o la elaboración de estudios, análisis y acciones de formación, entre otros. 

¿Cómo articular ese impulso? ¿Cómo hacerlo lo mejor posible? La participación ciudadana es uno de los pilares clave. 

Por ello, el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico ha lanzado una “expresión de interés”, un mecanismo a través del cual se van a recoger propuestas e información para definir cuestiones como: 

  • las líneas estratégicas que se van a seguir en el ámbito de las Comunidades Energéticas Locales dentro del Plan;
  • los mecanismos de financiación; 
  • los parámetros técnicos para valorar y en su caso seleccionar los proyectos que acceden a esa financiación.

Esta convocatoria permitirá conocer mucho mejor el terreno y, así, diseñar unas líneas estratégicas ajustadas a la diversidad y características de los proyectos que finalmente se presenten, precisamente a partir de las aportaciones de todos quienes participen

 

A tener en cuenta

Precisamente, una de las cosas que hay que saber de esta convocatoria es que el hecho de no presentarse no te elimina de acceder a una posible financiación u otra posible línea de ayuda cuando el proceso se abra. Tampoco te puntuará ni a favor ni en contra. 

Es nada más, pero nada menos, una forma de participación abierta para que la sociedad pueda contribuir y para que la administración pueda diseñar mejor sus planes, de acuerdo a necesidades y expectativas reales de los ciudadanos… 

Puedes participar a través de este enlace del MINECO

Tienes hasta el 26 febrero.

Ah, por cierto… si ya estás pensando en cómo crear tu propia CEL, en este enlace tienes una guía con los pasos a seguir. 

¡Nos vemos en siete días!