Cuando os hablo de ahorro energético, seguro que a la mente os vienen cifras, números… y algo que es obvio, la economía. Hoy os contaré cómo afectan estas políticas a nivel económico y social de los países.

A diferencia de lo que muchos creen, el ahorro energético y el uso consciente de las fuentes de energía, es un foco de desarrollo tanto económico como social en un país que debe tenerse muy en cuenta. Hay que recalcar que la producción y el desarrollo de un país siempre ha estado unido con la producción de energía, lo que se traduce en emisiones de CO2 continuas.

El problema central es que ese modelo energético está regido por combustibles muy contaminantes como el petróleo, el carbón o el gas. Si os pica la curiosidad por aquí os dejo un informe completo detallado por años, que muestra cuál es el consumo final de energía en los diferentes sectores. ¡Echad un vistazo! El archivo es muy interesante para conocer el gasto de nuestro país.

¿Y si hablamos de empleo?

El empleo y la reducción de emisiones pueden ir totalmente de la mano. Más bien es uno de los puntos fuertes en los planes de políticas de desarrollo de muchos países, que ven como las energías renovables son un gran foco de empleo y continuidad económica en los territorios.

Con los planes de eficiencia energética lo que se llega a conseguir además de la reducción de emisiones (estipulada en hasta un 20% respecto al año 1990) es un efecto económico importante. Llegando a reducir las importaciones de combustibles fósiles en 75.000 millones de euros (entre 2021 y 2030) y aumentando el PIB un 1,8% de ese mismo año. Por supuesto que no se me olvidaba, la creación de empleo ascendería a los 250.000/364.000 de puestos nuevos. ¿Grandes cifras verdad?

Estos son algunos de los sectores que se tocarían:

  • Sector de la construcción
  • Sector industrial
  • Movilidad sostenible
  • Tratamiento de residuos
  • Nuevas tecnologías renovables
  • Líneas de investigación, desarrollo e innovación.

Y un largo etcétera…

Países con mayor eficiencia energética

El ahorro energético y la forma eficiente a la hora de generar energía en los países está siendo un gran foco de debate hoy en día, para mí algo totalmente comprensible en los tiempos que corren.

Si os hiciese un test, ¿sabríais decirme cuáles son los países más eficientes del mundo? No os preocupéis os lo cuento. Según The 2018 International Energy Efficiency Scorecard, el primer puesto llega con empate y es para… ¡Alemania e Italia con 75,5! seguidos de cerca por Francia (73.5) y el Reino Unido (73). En el caso de España podemos decir que ocupa el sexto lugar en la clasificación total y el primer lugar respecto a la eficiencia energética en edificios, Francia lo es respecto al transporte y Japón lidera el ranking con la industria.

Para realizar este análisis el informe examina las diferentes políticas de eficiencia energética y rendimiento de los 25 países consumidores de energía. Utilizando múltiples parámetros que evalúan el compromiso y el rendimiento de los sectores productores de energía.

¿Y qué ocurre con los países de Latinoamérica? Como veis entre los primeros puestos no se encuentra ningún país latinoamericano, pero no podemos descartarlos tan rápidamente.

Según el estudio de “Eficiencia Energética en América Latina y el Caribe: Avances y OportunidadesMéxico y Brasil serían los países que mejores políticas de eficiencia energética poseen. Y es que con este estudio se dieron a conocer los retos a los que se enfrenta el continente y con él se creó un punto de partida para comenzar con las líneas de trabajo.

Por ello es sumamente importante que la aplicación de las distintas políticas vaya acorde a las capacidades de cada país, realizando estudios específicos de cada territorio.

¿Y los menos eficientes?

Las clasificaciones más bajas de este ranking lo ocupan Sudáfrica (puesto 23), Emiratos Árabes Unidos (24) y por último Arabia Saudí en el puesto 25.

Políticas de eficiencia energética

Según un informe elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) el 13% de la población mundial no tiene acceso aún a la electricidad, y este problema se agrava aún más si hablamos de zonas rurales, allí son el 87% los que no pueden ni siquiera encender una cocina para calentar su comida.

Uno de los grandes planes fijados en  los objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 es relacionar el acceso mundial a la electricidad y hacerlo con energías limpias. Pensareis que es una tarea difícil (y lo es) pero no imposible.

En nuestro país existe un plan más específico a nivel nacional, el ya conocido Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, de cuyo borrador me hice gran eco en anteriores posts  y que determina las líneas que se deben seguir para cumplir todos estos objetivos de los que hemos hablado.

Los principales objetivos de estos planes suelen ser los mismos para todos los países. Generalmente lo que buscan es:

  • Abastecer de energía a través de la eficiencia productiva.
  • Crear un equilibrio con los recursos naturales disponibles evitando en lo posible el impacto ambiental.
  • Promover el uso de energías alternativas y renovables.
  • Desarrollar políticas que regulen la Eficiencia Energética.
  • Fomentar la investigación en materia energética.

Pero no puedo cerrar el apartado de políticas sin antes hablaros del proceso de Transición Energética a 2050 elaborado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Echad un vistazo, los puntos fijados hasta 2050 son verdaderamente trascendentes.

Para terminar os diré que yo lo veo de esta forma. La eficiencia energética no solo produce cambios a nivel medioambiental sino que, esta transición llevará poco a poco a un cambio socioeconómico global de gran importancia. Ahora la pelota está en vuestro tejado, os dejo reflexionando…