Sol, días más largos, el verano a la vuelta de la esquina… El número de desplazamientos vacacionales por carretera va a aumentar de aquí a las próximas semanas. Soy consciente de que no todos podéis utilizar el transporte público, o ya puestos a pedir, la bicicleta. Pero también os diré que se puede viajar en coche de forma más eficiente. Además de reducir el gasto de combustible del orden de un 15%, y con ello las emisiones contaminantes, viajaréis de forma más cómoda y segura. Os cuento cómo.

Un coche bien ocupado es más eficiente.

En primer lugar, la forma más eficiente de utilizar un coche es ocupar todo lo posible su espacio. ¿Sabíais que la media de ocupación del coche es de 1,2 personas por vehículo? Si utilizáramos el coche para viajar, digamos 4 personas, evitaríamos el consumo y las emisiones de prácticamente tres coches. Y os recuerdo que en España, país en el que vivimos unos 46 millones y medio de personas, hay unos 24 millones de coches matriculados. Ya sé que siempre no se puede, pero fijaos la cantidad de dinero y de carburante que se ahorraría y la reducción de emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero y descongestión de las carreteras y vías urbanas que se conseguiría si se optimizara el uso de los coches. Hoy en día tenemos diversas aplicaciones de móvil y webs en internet que facilitan el uso del vehículo compartido, o alquilarlo por un tiempo determinado.

Bien, ahora estamos ya sentados en el coche. Vamos con esos consejos para realizar una conducción eficiente, que puede ahorrar en combustible del orden de un 15%, Empezamos con el arranque y el uso de las marchas. Recomendable encender el motor pisando el embrague y sin acelerar. Después, circular en la marcha más larga posible, lo que significa menos consumo. Es decir, meter la primera marcha, acelerar de forma suave y cambiar a segunda a los dos segundos o a unos seis metros de trayecto recorrido, ya que es la marcha que más consume.

Para la progresión de marchas, realizar los cambios a bajas revoluciones, en torno a las 2.000-2500 rpm en coches de gasolina y a 1500-1800 rpm en coches diésel, ayudando con el pedal acelerador, pisado a las ¾ partes de su recorrido.

En condiciones normales de circulación, se puede circular en quinta marcha, a partir de los 50 km/h, en coches de pequeña y media cilindrada, y de 60 km/h, en los de gran cilindrada, con el pedal acelerador pisado en torno a las 3/4 partes de su recorrido, para que no se ahogue el coche. En cuanto a las deceleraciones, utilizar siempre que sea posible el freno motor con la marcha engranada y no dejar rodar el vehículo en punto muerto.

 Hay otras formas de ahorrar carburante en el coche

Más cuestiones que la gente parece no saber, al menos los que lo practican. Dejar el motor en marcha cuando se detiene el vehículo gasta combustible, del orden de 0,7 litros por hora. Por ello, la mayoría de los coches modernos traen un sistema automático de apagado y encendido del motor, que nos ayuda a ahorrar hasta un 10% del consumo en ciudad. Los usuarios de coches que no incorporan este sistema, lo pueden hacer de forma manual, sin temor de perjudicar el motor o la batería. Asimismo, el peso y la aerodinámica del vehículo también influyen más de lo que se piensa. Por ejemplo, una baca con equipaje puede aumentar el consumo hasta un 39% a una velocidad de 120 km/h y sin equipaje, dejarla puesta nos incrementa el consumo del orden de un 7,5%

Hablando de velocidad, llegamos a un punto importante: el consumo de combustible a partir de los 100 kilómetros por hora (km/h) se dispara con el aumento de la velocidad.

Además de darnos más seguridad y reducir la posibilidad de accidentes, una velocidad moderada y uniforme, sin acelerones ni frenadas, nos ayudará a economizar. Para ello, una conducción prudente, basada en la previsión y anticipación, atenta a las condiciones de la carretera, es esencial, no solo para ahorrar, sino también para ir más seguros. Frenar aprovechando la inercia del coche, con la marcha engranada, hace que no consumamos combustible y reduce el desgaste de los frenos.

Conducción no eficiente

Los neumáticos también tienen etiqueta energética

Los neumáticos son uno de los elementos básicos del automóvil, ya que nos mantienen en contacto con la carretera. No todos los neumáticos son iguales, y no solo por su agarre, su duración o su comportamiento con lluvia o nieve. Al igual que los electrodomésticos, las bombillas, o los edificios,  también tienen una certificación energética que nos dice su grado de eficiencia energética, además de informar del nivel de ruido y de agarre en mojado. Y hay que tener en cuenta que las ruedas, en su fricción con el pavimento, son responsables de hasta el 20% del consumo total de combustible del coche.

Por ello, son preferibles los neumáticos de la mayor eficiencia posible (letra A y franja verde). Además de generar menos ruido, son capaces de ahorrar medio litro por cada cien kilómetros en un coche con un consumo de siete litros por cada cien kilómetros. Pero ojo, no es el único elemento de las ruedas que condiciona el consumo. Llevarlas con una presión incorrecta, además de aumentar el riesgo de accidente, incrementa el consumo de carburante. Por ello, se recomienda que, al menos una vez al mes, se compruebe su presión de inflado.

La temperatura interna del vehículo también condiciona el consumo de combustible. Para empezar, hay que evitar llevar las ventanillas abiertas, sobre todo a altas velocidades en carreteras o autovías, porque produce una mayor resistencia al aire y aumenta el consumo de carburante. Tampoco hay que abusar en la temperatura a la que ponemos el aire acondicionado o climatizador, dado que son algunos de los accesorios que más consumen, además de poder afectar negativamente el salto térmico con el exterior a la salud de los pasajeros. Vestir de manera adecuada o tomar bebidas y alimentos en función de la temperatura ambiente, pueden contribuir también reducir las exigencias en cuanto a la climatización del vehículo.

Por supuesto, llevar un correcto mantenimiento del vehículo también es importante, de cara al consumo de combustible, así como a la propia seguridad vial..
Y por supuesto, a la hora de elegir un vehículo, hay que fijarse en sus características de consumo y emisiones. Para ello, el IDAE tiene a disposición del público en general su base de datos de consumos y emisiones de vehículos, donde podemos comparar para un tamaño y tipo determinado de vehículo que queremos, las distintas alternativas que hay disponibles, con sus consumos y emisiones de CO2 . También podemos ver en esta base de datos, las alternativas de vehículos de energías alternativas, como son los eléctricos, híbridos enchufables, de gas natural y de autogás.

Después de lo que os he contado, ¿os animáis a practicar una conducción eficiente?