Consejos para combinar el ocio urbano estival ahorrando y siendo
eficientes

Os las habéis ganado. Las vacaciones ya están aquí. Las posibilidades para disfrutarlas
son muy variadas, tanto si os quedáis en vuestra ciudad, como si nos vamos fuera. Pero
en cualquiera de los casos, hagámoslo siempre de forma sostenible, lo que supondrá no
solo ser más respetuosos con el medio ambiente, sino también ahorrar dinero. Os cuento
cómo conseguirlo.

1) Antes de salir de vacaciones, revisad vuestra casa

Si vais a estar fuera de casa en vuestras vacaciones, conviene asumir unos cuantos
consejos que os ayudarán a ahorrar dinero y a conservar el medio ambiente. Hay que
prestar atención a todos los aparatos eléctricos y electrónicos, desde la televisión o el
ordenador hasta el calentador o los sistemas de climatización. Todos apagados, incluido
el stand by, que también consume energía (puede subir la factura entre un 5% y un 20%,
según diversos estudios).

Asimismo, si vais a estar ausentes una temporada larga, es recomendable apagar la
nevera
, ya que se estima que requiere casi el 19% de la electricidad consumida total de
un hogar medio. Otros apartados importantes del hogar, como grifos, también es bueno
echarles un ojo para que no estén desperdiciando agua, o que, en el peor de los casos,
lleguen a provocar una inundación.

2) Vacaciones urbanas y sostenibles

El impacto medioambiental de viajar puede ser mayor o menor en función de cómo se
realice. Utilizar transporte público, como autobuses o trenes, y recurrir al avión solo para
trayectos largos, es la mejor opción. Si no queda más remedio que recurrir al coche
privado, al menos hay que conseguir ocupar todos sus asientos. Los sistemas y
aplicaciones móviles de viaje compartido, además de hacerlo más económico, facilitan
esta opción de sacarle el máximo partido al vehículo. Ah, y conducir de forma
eficiente.  Además de reducir el gasto de combustible del orden de un 15%, y con ello
las emisiones contaminantes, viajaréis de forma más cómoda y segura.

Una vez en vuestro lugar de destino, una máxima de sentido común debería estar
presente: si en vuestra casa, en vuestra ciudad, sois respetuosos con el medio ambiente,
reducís, reutilizáis y recicláis, no derrocháis la energía, etc., hay que hacer lo mismo en el
lugar donde paséis las vacaciones. Sí, ya sé que en vacaciones la idea es estar más
relajados, o que en algunos sitios no encontráis tantas facilidades como en vuestras casas,
pero no debe ser excusa para, al menos, intentarlo.

Un inciso que me preocupa en especial. Evitad lo más posible los envases de usar y
tirar, que proliferan en chiringuitos, fiestas y demás espacios estivales. Además del gran
derroche de recursos y energía, provocan el aumento de la contaminación, en especial en
nuestros océanos, al no reciclarse en su totalidad. Y tanto si vais a la playa como a un
espacio verde urbano, no dejéis basura, en especial colillas y residuos plásticos, e incluso
ayudad a recogerla para que entre todos tengamos un entorno más limpio.

El lugar en el que decidáis pasar estos días festivos también cuenta. Bien sea en un hotel,
hostal, albergue o cualquier otro establecimiento vacacional, bien sea en una vivienda
particular, podéis fijaros si se preocupan del medio ambiente. Podéis consultar si tienen
algún certificado ambiental de turismo ecológico, o si tienen una etiqueta de alta eficiencia
energética
.

En cuanto a los planes vacacionales, os propongo tener en cuenta también las ofertas
centradas que se fijan en el aspecto ambiental y el ahorro de recursos. Visitas a espacios
naturales cercanos, observación de aves (birdwatching), safaris fotográficos, actividades
de educación ambiental o incluso de voluntariado ambiental son algunas de las cada vez
más diversas posibilidades.

3) Vacaciones en vuestra propia ciudad, cómo disfrutarla

Quedarse en la ciudad no debe ser sinónimo de aburrimiento o de no tener vacaciones,
sino todo lo contrario puede ser una gran oportunidad de hacer ese plan que, durante el
resto del año, por el trabajo y las preocupaciones del día a día, siempre dejáis para otro
día.

Si además vivís en una ciudad que se vacía en verano, podréis disfrutar de su oferta
cultural, gastronómica, natural, etcétera, sin agobios de gente: Pasear tranquilamente por
sus calles, tanto a pie como en bicicleta, visitar sus parques, sus espacios verdes
cercanos, comer o cenar en ese restaurante que siempre está lleno, ir a sus museos, sus
cines, sus teatros, sus conciertos de música…

En un próximo post también os contaré cómo plantearse unas vacaciones sostenibles
entre la montaña, los bosques y la costa.