En la ciudad, donde vivimos la mayoría de la gente, no se suele pensar mucho en qué parte de la electricidad que enciende nuestras casas procede de plantas de carbón en regiones apartadas con pocas oportunidades de desarrollo económico. La cuestión es que esta fuente de energía, que forma parte del sistema energético del país, es la más contaminante entre las de origen fósil, así que existe una estrategia europea para ir prescindiendo de ella. España es, claro está, uno de los países de la UE que debe acogerse a esta transición, pero ¿qué pasa con los empleos de la minería del carbón así como de otros sectores económicos que se perderán por el cambio de modelo energético? Siguiendo el Real Decreto de medidas urgentes para una transición justa de la minería del carbón y el Plan Integral de Energía y Clima (PNIEC) prevén una Estrategia de Transición Justa para gestionar de forma solidaria el impacto en aquellas comarcas y personas directamente vinculadas a tecnologías que se verán progresivamente desplazadas como consecuencia de esta transición energética. Se espera, por ejemplo, crear medidas para favorecer que las personas en las comarcas afectadas puedan participar en la propiedad de proyectos de energías renovables que se realicen en sus entornos.

EMPLEO Y PNIEC

La cuestión del empleo es muy importante, ¿verdad? Por este motivo, el plan no solo se fija en cómo compensar los puestos de trabajo que se perderán, también y sobre todo en el potencial que tiene este cambio de una economía fósil hacia otra renovable para generar riqueza, innovación y empleos que fortalezcan la economía.

Por lo general, la economía de los países ha estado ligada a la generación de energía, y por tanto a las emisiones de CO2, pues el actual modelo energético sigue dominado por el petróleo, el gas y el carbón, las cuales emiten dióxido de carbono cuando se queman. Sin embargo, el crecimiento económico ha empezado a desligarse en la Unión Europea de la energía fósil, y por tanto también de la contaminación. Esto quiere decir que un país puede crecer sin depender de quemar energías fósiles. ¿Y por qué esto es importante?

Muestra que es posible reducir emisiones y que esto no afecte a la generación de riqueza, sino todo lo contrario. El plan supone una reducción del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero para España respecto a 1990, y el efecto macroeconómico se resume, por un lado, en que se reducirán las importaciones de combustibles fósiles en 75.000 millones de euros acumulado entre 2021 y 2030; que el PIB aumentará un 1,8% en el horizonte de ese mismo año y que para entonces se habrán creado entre 250.000 y 364.000 empleos.

¿ Qué sectores tienen opciones de crear puestos de trabajo? La construcción, debido a la inversión en rehabilitación energética de las casas (hacerlas más eficientes y mejor aisladas) y los servicios ligados directa o indirectamente a la construcción y operación de proyectos de renovables; pero también se abre un enorme potencial por las necesidades de investigación, desarrollo e innovación para poner a Europa, como esboza el plan, como líder en tecnologías renovables. Estamos hablando de un montón de cosas nuevas que hay que crear: tratamiento de residuos con fines energéticos, tecnología del hidrógeno, nuevos modos de movilidad sostenible y cambios en la forma en la que nos desplazamos, promoción de la edificación sostenible, tecnologías bajas en carbono, gestión integral y sostenible de los recursos naturales, del agua…

Por otro lado, poner la innovación al servicio de mitigar los efectos del cambio climático es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que promueve Naciones Unidas y con los que el plan está directamente vinculado. No solo respecto a la innovación, también al generar otros modelos de consumo más responsables y sostenibles, fomentar el trabajo decente y el crecimiento económico o reducir las desigualdades, como os he ido contando más arriba con el ejemplo de acompañar a aquellos colectivos que se quedarán atrás por el cambio de modelo energético.

Pero también luchando contra la pobreza energética de las personas más vulnerables que no pueden pagar la calefacción en invierno ni tienen opciones para enfriar su casa en verano: promoviendo medidas de eficiencia energética adaptada a este colectivo y facilitando el acceso al autoconsumo, que es la posibilidad de producir energía renovable en las casas con paneles solares fotovoltaicos, el cual reducirá la factura eléctrica; o también dejando a precios asequibles la electricidad procedente de instalaciones de autoconsumo públicas o colectivas. Este Plan de Energía y Clima también cumple con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de trabajar a través de alianzas, pues plantea actuar en todos los sectores de forma transversal para conseguir su principal objetivo, que es una economía neutra en carbono en el año 2050.