Todas las mañanas, cuando me despierto, tengo la costumbre de tomarme el café apoyada en la ventana, mirando el paisaje.

Me encantaría decir que lo que veo son montañas, mucho verde y animales campando a sus anchas. Pero lo cierto es que la realidad es muy distinta. Coches, sonidos de claxon, estrés, atascos, contaminación… ¿Sabéis cuántos coches he visto pasar en menos de cinco minutos esta mañana? 32.

Y eso me ha hecho pensar en lo congestionadas que están las ciudades. Cada día más. Diría que incluso de forma descontrolada. Así que he visto necesario ponerme a escribir sobre el tema. ¿Se puede evitar el uso del coche? ¿Qué alternativas hay? ¿Querer es poder?

Costes de utilizar el coche

Yo soy una afortunada porque tengo una bici y es lo que utilizo para moverme por la ciudad, pero tengo muchos amigos con coche, y siempre se quejan de los gastos que genera.

  • El seguro. La ley exige disponer de un seguro del coche y, dependiendo del tipo de póliza, esta puede situarse incluso por encima de los 500 €/anuales.
  • Aunque están surgiendo cada vez más alternativas, lo cierto es que hoy en día la mayoría de los coches dependen del diésel o de la gasolina para poder circular. Y es un gasto fijo que se tiene mes a mes.
  • Por muy nuevo que sea el vehículo, pasados cuatro años tendrá que acudir a las revisiones de la ITV para demostrar que está en plena forma, y eso también conlleva un gasto.
  • Posibles reparaciones. Cada cierto tiempo es necesaria una revisión de los vehículos para comprobar que todo va sobre ruedas (nunca mejor dicho). Estas revisiones no dejan de ser gastos imprevistos que pueden llegar a causar más de un disgusto.

Tampoco hay que olvidarse de otros aspectos como el impuesto de circulación o la renovación del permiso de circulación. No dejan de ser gastos que, en determinados momentos, también pueden hacer temblar un poco la cartera.

IDAE dispone de un apartado web realmente útil donde poder calcular lo que gasta mensualmente un vehículo, así que no dudéis en echar un vistazo para conocer de primera mano si su mantenimiento es rentable o no.

Alternativas al uso del coche en las ciudades

Además del gasto que supone el mantenimiento de un vehículo, no hay que olvidar que los gases contaminantes que generan dañan mucho el medio ambiente. Por ello, conviene prestar atención a diferentes alternativas al uso de vehículos que permitan minimizar el daño medioambiental lo máximo posible.

Coche eléctrico

A priori, la alternativa más eficiente en el caso de tener que utilizar sí o sí un coche para desplazarse es el coche eléctrico. Al no necesitar ningún combustible para funcionar, no emiten gases contaminantes y respetan a la perfección las políticas medioambientales. Tampoco emiten ningún tipo de ruido. Además, su mantenimiento es más sencillo porque no poseen una mecánica complicada y las pólizas suelen ser más baratas.

Por si fuera poco, cada vez hay más punto de recarga. Ahora mismo hay más de 5.000 distribuidos por toda España y se prevé que en los próximos años la cifra aumente considerablemente.

Bicicletas y patinetes eléctricos

Ambas opciones son cada vez más valoradas por los ciudadanos. Son una opción muy barata que da plena autonomía para desplazarse por la ciudad de forma sostenible. Además, se ahorra en quebraderos de cabeza a la hora de aparcar, porque tanto la bici como el patinete pueden guardarse en casa o en el lugar de trabajo.

Alquiler de vehículos

¿Qué es lo que se quiere exactamente? ¿Un coche o el servicio que proporciona ese coche? Hoy en día existen muchas opciones de alquiler de vehículos por horas: coche, moto, patinete eléctrico…

Con esta opción es posible realizar acciones cotidianas del día a día para las que se necesite desplazamiento a un precio muy bajo, sin la preocupación de pagar un seguro o costear los arreglos.

Coche compartido

Se trata de una alternativa en favor de la movilidad sostenible denominada «carpooling». La dinámica es muy sencilla: se trata de viajar en un mismo vehículo varias personas que se desplacen al mismo punto.

Funciona muy bien, por ejemplo, entre compañeros de trabajo, ya que se reduce el tráfico, se disminuyen los costes y se consigue una mayor facilidad a la hora de aparcar, lo que conlleva a un ahorro de tiempo.

Transporte público

En términos de consumo de energía, el transporte público suele ser bastante más eficaz que el transporte individual. Pensad, por ejemplo, en un autobús: puede transportar perfectamente a 50 personas utilizando el mismo espacio, disminuyendo así la contaminación y los atascos. Por no hablar de lo barato que resulta en comparación con un vehículo propio.

Como veis, alternativas al coche hay muchas. Si queréis más información, IDAE cuenta un Plan de Transporte al Trabajo muy útil para fomentar el uso racional del coche. Os animo a echar un vistazo.