¿Te has parado a pensar alguna vez en el potencial ahorro que podría darse en los edificios de oficinas? Quien trabaja en una oficina se pasa, por ejemplo, casi 8 horas al día frente a un ordenador, en un lugar donde las luces siempre están encendidas y donde se utilizan sin parar fotocopiadoras, calefacción o aire acondicionado…

Lo primero que debemos tener en cuenta  es que el ahorro energético siempre debe ir de la mano del confort. En este caso, los  pequeños gestos de los empleados unidos a las políticas de ahorro energético de las propias empresas y por supuesto, al uso de tecnologías eficientes, suman puntos a favor de la lucha contra el cambio climático ayudando a disminuir las emisiones de CO2.

Potencial ahorro en oficinas

Este ahorro del que os hablo en zonas de trabajo, puede llevarse sin grandes inversiones y con buenos hábitos  que los trabajadores pueden incluir en su día a día.

Y ¿cómo hacer que un edificio sea eficiente sin dejar a un lado su buen funcionamiento ni la comodidad de los empleados? ¡Tomad nota!

Iluminación

La iluminación en oficinas puede suponer hasta el 30% del consumo energético total, por ello es fundamental descubrir y tratar de ahorrar lo más posible sin que esto perjudique a los propios trabajadores. Una buena iluminación siempre será la que haga que los empleados desempeñen su trabajo de forma cómoda y sin fatiga, pero también sin que exista un despilfarro de electricidad.

Además de utilizar bombillas de bajo de consumo, (una de las primeras acciones que deben implementarse), también es posible aprovechar de forma consciente y efectiva la luz natural, despejando zonas y ventanas para aprovecharla de la mejor forma posible. Por último uno de los mejores hábitos, es tener por costumbre apagar las luces cuando no se estén utilizando. ¿Lo practicáis en el trabajo y en casa?

Climatización

Para empezar os muestro un primer dato importante. ¿Sabíais que en un edificio de oficinas el gasto por climatización puede llegar a suponer hasta un 50%? Pues sí, y es que la climatización es uno de los principales focos de gasto de energía en las oficinas. Como en el hogar los gestos son simples y también existen algunos consejos que pueden reducirlo en gran medida. Para evitar pérdidas de calor, os cuento algunos trucos:

  • El uso de termostatos en espacios comunes para regular la temperatura.
  • Los sistemas de doble cristal o doble ventana reducen prácticamente a la mitad la pérdida de calor.
  • Si en la oficina se utilizan fan-coils para la climatización es necesario apagarlos cuando ya no quede nadie. Este gesto puede suponer un ahorro de 0,5 kWh por estancia y hora.
  • No cubrir radiadores resulta muy conveniente para dejar que el aire caliente fluya de forma efectiva.

Equipo ofimático

¿Cuántas veces os habéis preguntado si es mejor apagar el ordenador? Lo es y sobre todo cuando se va a estar largos periodos fuera de la oficina y sin utilizar el equipo. Por ello es muy recomendable no dejar los aparatos en modo stand by. (Vacaciones, fines de semana…) Y es aunque no se estén utilizando, estos siguen consumiendo electricidad (hasta un 15% de la electricidad que emplean en condiciones normales).

Movilidad: Plan de Transporte al Trabajo

Los atascos. Son lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en el desplazamiento al trabajo. Pero son solo una pequeña consecuencia de la sobre afluencia de coches particulares que existen en las ciudades, sobre todo en el horario de entrada y salida de los trabajos. Según datos de 2016, Barcelona presentó un nivel de congestión del 31%, en Madrid un 25% y Valencia un 23%. Demasiado, ¿no os parece?

Efectos negativos

Las consecuencias más directas, son como ya sabéis la contaminación y el malestar social que genera. Las emisiones de gases de efecto invernadero a consecuencia del transporte en España (durante el año 2017) fueron de 88,4 millones de toneladas de CO2. Un problema que se suma a miles de accidentes de tráfico y a la pérdida de tiempo y malestar social.

En Es nuestro país en un día laboral cualquiera (2011) hubo más de 40 millones de desplazamientos* por motivo de trabajo en un solo día. Por ello es tan necesario que exista un Plan de Transporte al Trabajo que frene estas cifras.

Qué puedo hacer yo…

  1. Moverme en transporte público.
  2. Utilizar el coche compartido con compañeros de trabajo.
  3. Tener en cuenta las alternativas al coche particular (vehículos eléctricos, patinete eléctrico…).
  4. Moverme con “cero emisiones” (bicicleta, andando…).

Ya tenemos las pautas y las herramientas, ¿empezamos a cambiar?

 

*Grupo de Trabajo Movilidad al Trabajo, «Documento del Grupo de Trabajo Movilidad al Trabajo, Congreso Nacional del Medioambiente, Madrid, 2016.